"La campaña del cangrejo en Soria es excelente"
Jesús Aldea, voz autorizada en materia de pesca, describe la proliferación de la especie en los ríos de la provincia

Varios cangrejos en un retel.
Sin restricciones. La pesca del cangrejo en Soria no cuenta con ningún límite ni de número ni de tamaño. Todos los ejemplares que salen de las aguas permitidas para su pesca tienen validez a todos los efectos. Desde el pasado mes de junio cuando se desvedó la pesca del cangrejo hasta el próximo 31 de diciembre cuando se cierre la campaña, los pescadores pueden extraer todos los ejemplares que deseen.
Tal es la cantidad de cangrejos que no existe un cupo determinado ni tampoco una medida estipulada para su pesca. En años precedentes, los pescadores debían devolver al agua los que no superaban los nueve centímetros. Ahora, no. Valen todos y cuantos más salgan de las aguas, mejor, por su enorme número y cantidad.
«La campaña es excelente», según describe Jesús Aldea, una de las voces autorizadas en Soria sobre la pesca.
Pese a esa buena campaña las sombras aparecen en la práctica por el cansancio del colectivo pescador, debido a la proliferación de la especie. «Tal es la masa de cangrejos que ya casi aborrecen su captura», reconoce Aldea, que insiste en la necesidad de llevarse todo lo que aparece en los reteles: los autóctonos, mal denominados porque los introdujeron en tiempos de Felipe II, el señal, procedente de América del Norte y el rojo, originario de América del Sur.
Este último necesita aguas más templadas para su supervivencia que las otras dos variedades. En Soria no existe ningún problema para su desarrollo. La enorme cantidad de ejemplares así lo ratifica.
La presencia de los cangrejos, según explica Jesús Aldea, se deriva en dos funciones bien determinadas, una favorable y la otra no tanto. Es un carroñero y devora todo lo que encuentra en el río.
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Su número es tal que la comida escasea y su acción perjudica la microfauna de los ríos. Las truchas lo notan al perder la posibilidad de alimentarse con las larvas de los fondos de los ríos.
Cada vez encuentra menos enemigos en su hábitat.
Los más reconocibles son el barbo y la carpa, que notan para mal su presencia al engullir sus huevos, puestos en mayo y junio. La colonia de barbos ha disminuido tanto que es una especie en vías de extinción con lo que supone para la expansión masiva de los cangrejos, de ahí que no exista restricción alguna a su pesca.
Sus enemigos son cada vez menos por lo que su pesca se permite durante el período hábil todos los días con un horario comprendido desde una hora antes de la salida del sol hasta una hora después de su puesta.