La ruta soriana que en otoño muestra uno de los paisajes más mágicos de la provincia
Esta senda entre bosques y miradores se convierte en un recorrido imprescindible cuando llegan los colores de la estación

La parada imprescindible: la ermita templaria
La ruta más recomendable del otoño en Soria es el paseo por el Cañón del Río Lobos desde la entrada de Ucero, un recorrido que atraviesa paredes calizas, pinares densos y el espacio natural más icónico de la provincia. La mezcla de silencio, luz dorada y colores cambiantes convierte este sendero en una de las experiencias más completas para disfrutar la estación.
Un cañón que se transforma en otoño
El Cañón del Río Lobos es uno de los grandes tesoros naturales de Soria, un desfiladero de más de 25 kilómetros donde las paredes calizas alcanzan alturas espectaculares. En otoño, los tonos ocres y amarillos de los chopos y sabinas se mezclan con el verde oscuro del pinar, creando un contraste que hace del sendero un auténtico espectáculo visual. El tramo que parte de Ucero es el más accesible y permite empezar el recorrido de manera suave, avanzando por caminos amplios junto al cauce del río.
La luz inclinada de esta época del año entra entre las paredes del cañón y realza las texturas de la roca, generando escenas que cambian según avanza el día. La fauna, más activa con el descenso de temperaturas, suma un atractivo añadido: es habitual ver buitres leonados sobrevolando el desfiladero en busca de térmicas.
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La parada imprescindible: la ermita templaria
A mitad del recorrido aparece uno de los lugares más simbólicos del cañón: la ermita de San Bartolomé, un templo románico del siglo XIII con una ubicación tan particular que ha generado numerosas teorías simbólicas y leyendas. Su interior sencillo contrasta con la magnitud del entorno y convierte la parada en un momento casi obligado para quienes visitan la zona en otoño.
El enclave es perfecto para descansar, contemplar el paisaje y adentrarse un poco más en el bosque que rodea la ermita. Los colores otoñales del arbolado que la protege aportan una imagen muy especial durante esta estación, haciendo que cada visita sea distinta.
Un recorrido para todos los ritmos
La ruta puede hacerse en un paseo corto hasta la ermita o prolongarse hacia el interior del cañón siguiendo el sendero hasta Hontoria del Pinar, dependiendo del tiempo y la forma física de cada visitante. En todos los casos, el entorno ofrece un ambiente tranquilo, ideal para caminar sin prisa y dejarse envolver por los sonidos del agua y el viento entre las rocas.
La cercanía con Ucero y El Burgo de Osma permite completar la escapada con una visita cultural o con una comida de temporada, donde platos como las migas, las sopas o las carnes a la brasa son protagonistas del otoño soriano. Un plan perfecto para combinar naturaleza, patrimonio y gastronomía en un solo día.