National Geographic pone el foco en Soria y en una laguna donde, según la leyenda, vivían sirenas peligrosas
Un manantial oculto en Soria donde convergen leyendas de sirenas, túneles sin fin y un origen geológico aún sin respuesta

Desde lo alto, el enclave revela su forma de embudo y la vegetación que bordea este manantial de origen kárstico.
En pleno corazón de Soria, National Geographic ha puesto el foco en La Fuentona de Muriel, una laguna de origen kárstico donde la ciencia aún no ha podido descifrar el verdadero origen de sus aguas subterráneas, y cuya historia se entrelaza con la leyenda de unas sirenas peligrosas que seducían a los jóvenes incautos.
La Fuentona de Muriel: el manantial sin origen conocido, según National Geographic
En palabras del reportaje de Viajes National Geographic, este enclave natural es una «torca», una depresión calcárea en forma de embudo con unos 30 metros de diámetro y 9 de profundidad. Aunque se ha explorado hasta 100 metros de túneles submarinos, sigue sin conocerse el verdadero inicio de este sistema hídrico subterráneo. Tal como señalan, «las aguas provienen de un laberinto de galerías subterráneas, cuyo inicio nadie lo conoce».
Este detalle, aparentemente técnico, convierte a La Fuentona en uno de los monumentos naturales más fascinantes de Castilla y León. National Geographic subraya el valor paisajístico y geológico del lugar, cuyo entorno es además cuna del río Abión, afluente del Ucero, que discurre por el Parque Natural del Cañón del Río Lobos.

El acceso a La Fuentona transcurre por un sendero fluvial entre montañas calizas, vegetación estacional y pasarelas de madera.
El mito de las sirenas: lo que sí sabían los antiguos habitantes
Más allá de la geología, la atmósfera de La Fuentona ha alimentado durante siglos el imaginario popular. Según cuenta la publicación, este lugar también es conocido como «Ojo de Mar», en referencia a la leyenda que asegura que sus aguas provienen del Cantábrico. Pero lo más impactante es el mito de las ondinas: criaturas similares a las sirenas que «hechizaban a los jóvenes que pasaban por allí», según recoge National Geographic.
Aunque «no tiene ni un ápice de cierto», la historia «fascinaba (y atemorizaba) a los habitantes» del entorno, que vivieron durante generaciones con el relato de estas presencias acuáticas como parte de su herencia oral.

La Fuentona, con sus aguas turquesas y traslúcidas, esconde un sistema subterráneo que aún hoy permanece sin explorar del todo.
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Un paseo entre sabinas milenarias y cascadas caprichosas
Para llegar hasta La Fuentona hay que iniciar un sendero de unos 800 metros desde Muriel de la Fuente, un diminuto pueblo de apenas 55 habitantes. El camino transcurre junto al río Abión, rodeado por álamos, sauces, olmos y chopos negros. El trayecto está acompañado por «puentes de madera» y aguas cristalinas que reflejan la vegetación ribereña con sorprendente nitidez.
A escasa distancia se encuentra el Sabinar de Calatañazor, «una de las formaciones más grandes del mundo de esta especie», con ejemplares de más de 2.000 años. La ruta puede alargarse hasta la Cascada de la Fuentona, visible solo en contadas épocas del año, cuando el deshielo incrementa el caudal. Como advierte National, «si el arroyo está seco, la cascada estará ausente».
Cultura rupestre, miradores y leyendas escondidas
El recorrido también invita a explorar otros enclaves cercanos como La Corbetera, el Pico de Peñota o la Cueva Maja, con grabados rupestres de la Edad del Bronce. Además, la Casa del Parque ofrece información detallada sobre la flora, fauna y geología del entorno. Tal como sugiere National Geographic, cada rincón guarda «más sorpresas (muchas veces, matizadas con alguna leyenda)» por descubrir.