La capital
Asden critica que el Ayuntamiento solo implante la Zona de Bajas Emisiones en el 5% de la superficie de Soria
La organización ecologista acusa al Consistorio soriano de "opacidad" y de buscar solo la ayuda europea. Pone como ejemplo de buena gestión la ciudad de Pontevedra, con 83.000 habitantes.

Entrada a la Zona de Bajas Emisiones de la capital soriana.
La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) ha registrado en torno a una veintena de alegaciones, dos confirmadas de entidades y el resto de particulares. Entre las entidades se encuentra la organización ecologista soriana Asden que señala que persigue "unos objetivos ambiciosos y efectivos". Para la asociación, la ZBE se queda corta, y critica que el Ayuntamiento de Soria tan solo la implante en el 5% de la superficie del casco urbano. Por lo que se ve, los criterios de la patronal soriana y Asden nada tiene que ver. Para la primera organización, FOES, la ZBE es prescindible, y amenaza con tomar medidas si no se circunscribe a algo puramente ambiental, y para Asden se queda a mitad de camino en cuanto a su implantación.
Los ecologistas recuerda que las emisiones contaminantes de los vehículos a motor (partículas, óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y compuestos orgánicos volátiles) tienen graves efectos sobre la salud humana, y "así está demostrado: afecta al desarrollo cerebral de la infancia, al rendimiento escolar, provoca y agrava enfermedades respiratorias y alergias; además está fuertemente relacionada con enfermedades cardiovasculares al penetrar en el torrente sanguíneo, causa inflamación y estrés oxidativo; sin olvidar las enfermedades ligadas al ruido".
Explica también que el uso masivo del coche también reduce al mínimo el espacio público para los peatones y para las relaciones sociales, sin olvidar los accidentes y muertes que se producen. "Todos estos motivos son suficientes para que los habitantes de Soria minimicemos el uso del coche para desplazarnos en la ciudad, donde casi todos los quehaceres diarios se pueden realizar a pie porque las distancias son inferiores a los 15-20 minutos".
Subraya que la participación y concienciación social sobre los problemas de la contaminación y el tráfico "son la base para lograr objetivos ambiciosos para la ciudad de Soria" y que "conseguir un descenso de la contaminación producida por vehículos, y también reducir su uso, es complejo y requiere información, debate, concienciación, acuerdos, y un compromiso social. Los beneficios que se pueden conseguir son muy importantes: una buena salud para las personas y un entorno habitable", remarca.
A partir de aquí critica la gestión del Ayuntamiento de Soria, y le acusa de que no ha habido un previo trabajo de comunicación, diálogo social y concienciación. "Ha publicado en su sede electrónica un anuncio de una consulta para elaborar una Ordenanza de Zona de Bajas Emisiones (ZBE), cuyas características nadie conoce, excepto que ha colocado 32 cámaras, 25 de ellas con lectura de matrículas, que vigilarán su perímetro y podrán sancionar otras infracciones de tráfico, identificar vehículos buscados por la Policía o la Justicia, es decir con otros objetivos distintos a la reducción de emisiones".
Em el capítulo de alegaciones, Asden se queja de que en el trámite de consultas iniciales ha habido "opacidad" del Ayuntamiento en la difusión de la debida consulta, "con falta de información para conocer los problemas de la contaminación de la ciudad de Soria y los beneficios que proporcionará esta regulación, o los cambios que supondrá en el uso de coche y la movilidad urbana"
Como ejemplo de tal deficiencia en los procesos de participación, cita que no se ha convocado el Consejo de Medioambiente, "al que la actual corporación no ha dotado de contenido; ni ha consultado directamente a las organizaciones y entidades sociales más representativas".
Por otra parte, lamenta que en el texto del documento publicado por el Ayuntamiento "sólo está claro que el objetivo de reducir la contaminación" afectará a 29,68 hectáreas, es decir al 5% de las 550 hectáreas que aproximadamente tiene el casco urbano de Soria, y que "curiosamente, de esta escasa superficie, habría que descontar media", es decir, las 9 hectáreas del Parque de la Alameda de Cervantes, "cuya inclusión es inexplicable y debería ser rechazada por la Unión Europea".
Por lo tanto, la conclusión para la organización ecologista es que la contaminación en la ZBE proyectada "es escasa porque gran parte ya es peatonal o son calles que dan tránsito rodado solo a sus habitantes".
Para Asden, la ZBE propuesta "no supondrá una mejora de la calidad del aire y de otros objetivos ambientales, bien porque ya están logrados o porque se pueden lograr sin esta ZBE".
Del mismo modo, considera que el Ayuntamiento no plantea más alternativas que la declaración de una ZBE y una única propuesta de delimitación; "y todo ello con el objetivo confeso de poder recibir las subvenciones de la Unión Europea que exige la declaración de ZBE para acceder a las mismas, incluso cuando no hay obligación legal para establecerlas". Incluso va más allá y cree que si la Unión Europea es "rigurosa" con los criterios para dar ayudas económicas "es difícil que el proyecto y objetivos de la ZBE que plantea el Ayuntamiento sean aceptados".
Por todo ello, el listado de las alegaciones de Asden se centra en que se persiga el objetivo de reducir las emisiones y de tráfico en toda o gran parte de la ciudad; que se inicie un nuevo procedimiento de información y de consulta activa para lograr el máximo consenso social; y que haya estudios y documentos previos que sirvan para analizar la situación actual y definir varias posibilidades y alternativas para conseguir esos objetivos.
Como ejemplos de gestión en otras ciudades de España, señala que la ciudad de Pontevedra (83.500 habitantes) "es una referencia desde que empezó con el objetivo de reducir el tráfico 25 años antes de tener la obligación de establecer una ZBE", y explica que "cuando en 2023 tuvo que regular una ZBE, Pontevedra ya tenía hechos los deberes y logró que le aceptarán una modelo propio de ZBE sin necesidad de imponer peajes ni restricciones por etiquetas, pudiendo transitar todo tipo de vehículos; pero con el objetivo de reducir cada año un 3% el tráfico de coches en gran parte de la ciudad, priorizando a los peatones, bicicletas y vehículos de movilidad personal, y reduciendo el espacio destinado al coche; así como habilitando zonas de aparcamiento disuasorio en la periferia para facilitar el acceso a la zona peatonalizada".