Heraldo-Diario de Soria

Mónica, la voz de la relojera ante el cambio de hora: "Es fundamental corregir cualquier mínima variación de segundos"

Esta profesional de la relojería desvela el emblemático reloj de Soria que hay que supervisar días antes del cambio al horario de verano 

Mónica Pérez, relojera.

Mónica Pérez, relojera.MARIO TEJEDOR

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Economistas, trabajadores nocturnos, fauna y flora que nos circunda, enfermos y hasta biólogos...  Enfocados en las consecuencias que, supuestamente, conlleva el adelanto o retraso de una hora en nuestros relojes y habida cuenta de que el BOE lleva ya algunos años poniendo fin al cambio de hora y nunca llega, hemos preferido poner el foco en quien mejor conoce la maquinaria: una maestra relojera con más de 20 años de trayectoria profesional midiendo, y manteniendo, el tiempo. Se llama Mónica Pérez Pérez (Soria, 1978) y su voz ante el cambio de hora es un recordatorio de lo importante que es el tic tac incluso medido en segundos: "Cualquier mínima variación de segundos hay que corregirla. Es fundamental. Hay que mirar la precisión del reloj, que vaya a la hora exacta, con los segundos y todo", cuenta la relojera, encargada del mantenimiento del reloj más emblemático de la ciudad de Soria, el del Centro Cultural Palacio de la Audiencia. 

En la madrugada del domingo entra en marcha el horario de verano, a las 2 serán las 3 y el céntrico reloj soriano cambiará de hora de forma automática, como hacen la inmensa mayoría de los relojes de este país. Ahora bien, previamente a que eso suceda, Monreal habrá supervisado que todo esté correcto.  "Normalmente lo primero que se hace es revisar la parte física, los elementos físicos. Es decir, los cables, cadenas, motores de tiro... Y luego las conexiones, claro, porque al final este reloj es un ordenador", cuenta Mónica. Así, es crucial que le llegue la luz y que todos los elementos tengan corriente. "Eso es lo primero. Una vez que elementos físicos y conexiones están bien, lo que se revisa es el reloj, mejor dicho, la precisión del reloj. Fecha correcta, hora exacta. Y hay que corregir cualquier mínima variación", agrega la relojera de Monreal.

"Unas décimas de segundo no serán importantes en un reloj tan antiguo", dice nuestra atrevida ignorancia. "Qué va, qué va. Este reloj no es antiguo. Al revés, el reloj de la Audiencia es súper moderno. Ten en cuenta que es un ordenador. Antes era de ruedas, poleas y ese tipo de cosas.  El arreglo de aquellos relojes, como el de la Puerta del Sol, desapareció hace mucho tiempo. Y hoy se sustituyen por un ordenador, que es el que lleva todo. Lo que miramos en el mantenimiento es precisamente ese ordenador". 

Y es la máquina la que dirige la esfera, los martillos, la campana que escuchamos. "Es el cerebro".

Queda claro entonces que en pleno siglo XXI en Soria apenas hay relojes a los que haya que echar aceite. "Eso pasó a la historia, lo mismo que dar cuerda al reloj una vez a la semana. ¿Quién va al ayuntamiento de un pueblo, en el que quizá no haya nadie, a darle cuerda al reloj, a ocuparse del aceite? Se sustituyen por un ordenador y es más económico", apunta Mónica Pérez.

Los dos cambios de hora (invierno y verano; fiestas de San Juan, para el Pregón, cuando miles de ojos están pendientes de ese reloj a las 23 horas de la noche previa al 24 de junio, y Navidad, por la Nochevieja, son los momentos clave en que Monreal acude a supervisar el citado reloj.  "Como mínimo esas cuatro veces. Luego, como está tan a mano, te pasas a mirar si va bien, si se escucha, si los toques son los correctos...", añade Mónica

También lo hace con otros de la provincia, en Medinaceli, Covaleda, Espejón, Carrascosa de la Sierra y Morón de Almazán. "No dan muchos problemas, la verdad. A no ser que suceda algo, que se estropee algo, los ayuntamientos no te suelen llamar".

Otro de los relojes importantes en la capital del Duero es el que hay en la plaza de toros. Tampoco en él hay que hacer gran cosa, quitando la supervisión. "Días antes (de las fiestas) hay que estar pendiente de que todo esté bien". 

Por último, y al margen de la profesión, esta profesional de la relojería se queda con el horario de verano, pero reconoce que personalmente no le afecta mucho. "Al final a mí me da más trabajo, así que bien".

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