Caso del apuñalamiento en calle Mesta: «Les seguimos para que no escaparan y avisar a la Policía»
La Audiencia deja visto para sentencia el juicio por tentativa de asesinato a dos menores en San Juan 2024 y pone en libertad a dos acusados tras 21 meses en prisión provisional

El juicio en la Audiencia Provincial de Soria.
La Audiencia Provincial de Soria dejó ayer visto para sentencia el caso del apuñalamiento a dos menores en un establecimiento de la calle Mesta de la capital soriana, en plenas fiestas de San Juan de 2024, tras un juicio de dos días por tentativa de asesinato que concluyó con cambios y decisiones judiciales. Por un lado, la reducción de la pena solicitada por el Ministerio Fiscal para uno de los tres acusados al considerarle responsable únicamente de la agresión a uno de los chavales, pasando a seis años de cárcel la petición inicial de 27 años, que mantuvo para los otros dos procesados. Por otro, la libertad de los dos encausados que se encontraban en prisión provisional desde hace 21 meses.
La declaración de uno de ellos arrancó la segunda sesión del juicio, manifestando, sólo a preguntas de su abogado, que estaban en Ólvega de fiesta y decidieron ir a Soria, donde se celebraba San Juan, y que tras cancelar la verbena por la lluvia fueron a un local de la Zona. Hasta allí les siguieron unos chicos. Contó que uno de ellos le había agredido un año antes. Al salir del establecimiento, y a pesar de que, según su versión, les dice a los menores que no quieren problemas con nadie, le agreden con un machete uno de los menores, y con una navaja otro, y lo mismo hacen con el otro acusado cuando trató de intervenir. Los chicos salieron huyendo y los adultos detrás, «para asegurar que no se escapaban y avisar a la Policía», señaló en su declaración. Aunque lo que ocurrió finalmente es que los que comenzaron siendo agresores se convirtieron en víctimas y sufrieron cada uno de los chavales más de una decena de puñaladas.
Matizó el encausado que todo fue fruto del forcejeo, tras poder arrebatarles las armas blancas a los chicos, ya que ninguno de los adultos, añadió, portaba navajas. «Salimos de fiesta, no a matar a nadie. El destino es injusto, fuimos a divertirnos, no debíamos nada a nadie para que nos hicieran eso», matizó, negando las acusaciones de la defensa de los menores de que les agredieron con «enseñamiento».
Un aspecto que recalcó la bancada de la acusación, comenzando por la Fiscalía que insistió en que los acusados sí llevaban armas y que atacaron a los menores no por «miedo insuperable», sino «con el ánimo de acabar con su vida». Y en el caso del tercer acusado, que no entró en el local de la calle Mesta, lo consideró «cooperador necesario», por lo que pidió igualmente para él 27 años de cárcel por dos delitos de tentativa de asesinato. También los letrados de los dos chavales rechazaron la legítima defensa –«es un insulto», manifestó uno de ellos–, y evidenciaron la diferencia de la corpulencia entre menores y adultos. Una de las letradas agradeció el «arrepentimiento» de uno de los procesados –al que la Fiscalía rebajó la pena–, además de haber satisfecho la indemnización a pagar al menor al que agredió.
Hay que recordar que el Juzgado de Menores ya condenó a dos de los chavales a tres años de internamiento en un centro por considerar que fueron ellos quienes comenzaron la agresión y los que portaban las armas. Una circunstancia que puso de manifiesto en varias ocasiones en su informe final el abogado José Cabrejas, representante de uno de los acusados, para el que solicitó la puesta en libertad, lo que fue aceptado por el ponente del juicio tras la celebración de una vistilla posterior. Resaltó asimismo el hecho de que su cliente haya satisfecho ya la indemnización fijada en Menores al joven agredido. «Ninguno de los acusados llevaba armas, no hay ningún testigo que lo avale en su declaración», constató Cabrejas, recalcando que su defendido también fue atacado en el local de la calle Mesta donde se refugiaron los chavales, aduciendo por tanto «legítima defensa».
Un aspecto al que también recurrió el letrado de un segundo acusado, sosteniendo que «repelieron el ataque sufrido con cuchillos y machetes», y que no se puede hablar de tentativa de asesinato sino en todo caso de un delito de lesiones, apuntó Luis Aguirre, al considerar que no se produjo un riesgo de vida. Añadió que su defendido también tuvo que ser atendido en un centro en Tudela, hasta donde condujeron los acusados tras la agresión en Soria.
Por su parte, el informe del otro abogado de la defensa pidió igualmente la libre absolución y afirmó que no entró en el local y tampoco realizó acciones de vigilancia, lo que estaría basado únicamente en «conjeturas», apuntó Fernando Zorzo.