Heraldo-Diario de Soria

"Tenía un fuerte golpe en la cabeza y estaba parcialmente calcinada sobre el sofá"

La Guardia Civil indica que el acusado por el asesinato de Matamala lavó en su casa la ropa de cama de la víctima y que la suya nunca ha aparecido. Descarta a la expareja de la mujer porque estaba a 600 kilómetros

El juicio por asesinato, con jurado popular, se celebra en la Audiencia Provincial de Soria.

El juicio por asesinato, con jurado popular, se celebra en la Audiencia Provincial de Soria.SKyline

Publicado por
Soria

Creado:

Actualizado:

"Fallecida, con un fuerte golpe en la cabeza y parcialmente calcinada sobre el sofá, encima un tronco de leña con ascuas incandescentes". Así encontró la Policía Judicial de la Guardia Civil de Soria el cuerpo de la mujer hallada muerta en la Nochebuena de 2022, en su vivienda de Matamala de Almazán, tal y como declaró en la primera sesión del juicio por asesinato que se sigue en la Audiencia Provincial de Soria con jurado popular y en el que el acusado se enfrenta a 27 años de cárcel.

En la estufa encendida junto al sofá, el martillo de hierro, como arma del crimen, y el teléfono móvil del acusado, ambos calcinados. El jurado popular, seis hombres y tres mujeres, pudo ver como el martillo mostrado por la agente judicial y las fotografías tomadas en el lugar de los hechos sobre la situación de la fallecida. Puestos en situación, el juicio discurrió con las declaraciones de la Guardia Civil, la hermana de la víctima y la expareja sentimental, a quien apuntaban inicialmente las investigaciones pero que quedó descartado. "Físicamente" es imposible que estuviera en el lugar de los hechos porque testigos, y fotografías, evidencian que estaba en Gerona en Nochebuena, además del rastreo telefónico y de tráfico.

Los testimonios de la Guarida Civil señalaron que el acusado, pareja de la víctima desde hacía unos meses, había salido de casa de la misma en torno a las 7.42 horas, que es cuando desactivó la alarma de su propia casa, a apenas 100 metros en el mismo pueblo. Los picos de energía, según consulta a la compañía eléctrica, indican que puso una lavadora. En la colada, ropa de la víctima con la que el procesado se había vestido para ir a su vivienda, y también la parte de arriba de una sábana de la cama de ella. De hecho, el dibujo coincide con el de la almohada que encontraron en el sofá, junto al cadáver, como apuntaron los responsables de la investigación. Lo que no ha aparecido es la ropa que el encausado, que saben cuál era por las fotos que se hicieron en la cena de Nochebuena y que compartieron con la familia de la víctima en Soria capital unas horas antes del suceso.

Uno de los momentos más tensos vividos en la primera sesión del juicio por asesinato fue la reproducción de la llamada que realizó el acusado, con el teléfono móvil de su pareja, a emergencias 112, alertando de que salía humo de la vivienda de ella y pedía ayuda. "Corran, corran, hay una chica dentro. Sale humo por debajo de la puerta. Está dentro, la he dejado hace una hora. Presentó el viernes una denuncia contra su expareja. Voy a tirar la puerta, no consigo entrar. Ahora. Hay mucho humo, la chica está aquí. Se está quemando, está muerta. Corran, corran por favor", pudo escucharse en la conversación con el 112 reproducida en el juicio, y que el acusado escuchó con la cara tapado y visiblemente nervioso. Dicha conversación levantó sospechas a los investigadores. «Llama la atención el tiempo que tarda en abrir la puerta, una cerradura muy endeble, superpuesta, y que supiera con toda rotundidad que la mujer estaba dentro», relataron los investigadores, poniendo de relieve además que pasan unos 30 minutos desde que el acusado salió de su casa, según indica el hecho de que volviera a conectar la alarma a las 7.55 horas, y la llamada a emergencias a las 8.22 horas. «Son 27 minutos en los que se desconoce que hizo» el acusado, matizaron.

Otro aspecto que igualmente destacaron los distintos efectivos de la Guardia Civil que declararon ayer es que el encausado manifestó en su momento que no había podido abrir la puerta con su llave porque había otra puesta al otro lado de la cerradura. Pero los investigadores afirman que desde fuera no podía verse tal llave. Del mismo modo, trasladó al 112 que el humo salía por debajo de la puerta, si bien, no hay rastro de que la casa hubiera estado tan cubierta, y además habría salido por una de las ventanas rotas.

La Guardia Civil llegó a hablar de «escenificación» y «teatralización» por los indicios hallados, como que el sofá hubiera sido movido de sitio, que la puerta no estuviera forzada, que dijera al 112 que la víctima había denunciado a su expareja, y que previamente, a las 3.15 de esa noche, pidiera la presencia de la Guardia Civil porque su pareja había escuchado ruidos de coche. Los agentes acudieron en torno a esa hora, hablaron con ambos y no vieron nada sospechoso ni en la casa ni en los alrededores, más allá de la evidencia de que los dos parecían haber consumido «alguna sustancia estupefaciente», como manifestaron en su declaración, por lo que abandonaron la localidad en torno a una media hora después.

Uno de los profesionales de la Guardia Civil, responsable de homicidios, refirió que la situación de la víctima hace «incompatible» que fuera un accidente, «con la cabeza en el suelo, las piernas en el sofá y sangre», como contestó a preguntas del abogado de parte de la familia de la víctima, Ramón Medina. Incluso el especialista se refirió a una «planificación» del acusado, no sólo por los 30 minutos que tuvo hasta que realizó la llamada alertando al 112 sino también porque habría abierto con sus llaves, a pesar de que a emergencias dijo que intentaba abrir mientras se escuchaban golpes.

En la misma línea, relató que la cama de la víctima estaba sin deshacer, a pesar de que el encausado manifestó en su declaración ante la Guardia Civil que la dejó dormida. Y que la ropa que apareció, de la fallecida, estaba en una silla, del revés, «como si hubiera sido quitada».

La autopsia fija la hora de la muerte entre las 3.45 y las 5.00 horas, según se pudo escuchar en el juicio, aunque el jurado popular conocerá hoy los detalles de la autopsia.

De las declaraciones de la hermana de la fallecida se desprendió que sí había cierta relación de pareja con el acusado, y que en alguna ocasión le había dicho que su anterior compañero sentimental la había «maltratado», que «le tenía miedo», pero afirmó desconocer que la hubiera amenazada de muerte como preguntó el letrado de la defensa.

Dicha expareja declaró por videoconferencia y reconoció la denuncia, por la que pasó una noche en el calabozo y se celebró un juicio rápido, pero dijo que no había vuelto a Soria desde noviembre, mes en que había sufrido una operación y por eso residía en casa de su madre en Gerona. Aseguró a la sala de la Audiencia Provincial que siendo pareja de la víctima habían trabajado juntos, «en la resina», con el encausado. «Era un amigo, se metió en nuestra relación y nos separó, y corté la relación con ellos», contó de aspectos más personales.

El juicio continúa mañana con el resto de periciales, en concreto la autopsia practicada al cuerpo de la víctima, y los testigos propuestos por la defensa.

tracking