El rincón de Soria que un experto en viajes y gastronomía recomienda como alternativa real a la costa
Soria emerge como la alternativa real a la costa en verano gracias a sus pueblos frescos como Molinos de Duero y Covaleda, recomendados por un experto en viajes y gastronomía

Molinos de Duero, en Soria, combina arquitectura tradicional y naturaleza con un embalse que refresca el verano lejos de la costa
El verano en España siempre parece girar en torno a la misma idea: playa, calor y precios al alza. Pero hay otra forma de vivirlo. Más tranquila, más lógica y, sobre todo, más fresca. Esa es la propuesta que lanzó Pedro Madera, periodista especializado en viajes y gastronomía, durante su intervención en la Cadena COPE, donde defendió con claridad una alternativa que cada vez gana más adeptos: el turismo de interior.
Frente al imaginario colectivo del bikini y el mar, Madera planteó un cambio de enfoque. «Vamos a alejarnos de las playas, vamos a alejarnos de la costa y nos vamos a acercar a otro turismo, al turismo de interior», explicó en antena. Una declaración que resume una tendencia creciente: buscar destinos menos masificados, más económicos y con mejor calidad de vida durante los meses de calor.
Señaló directamente a Soria como uno de los lugares donde el verano se vive de otra manera. Allí, según relató desde su propia experiencia reciente, es posible encontrar temperaturas que permiten descansar de verdad. «Aquí se duerme con sábana», aseguró, dejando claro que la diferencia térmica respecto a otras zonas del país marca toda la experiencia.
Soria
En España hay un pueblo llamado Andaluz y (casi) nadie imagina dónde está
Patricia de la Torre

Vinuesa, enclave soriano rodeado de naturaleza, destaca por su cocina de cuchara, sus torreznos y su cercanía a la Laguna Negra.
Soria, Molinos de Duero y Covaleda: frescor, naturaleza y autenticidad
El recorrido que propuso incluye algunos de los pueblos más representativos del norte de la provincia. Desde Vinuesa, junto al pantano y rodeado de pinares, hasta Molinos de Duero, donde el Duero todavía es un río joven que permite paseos y baños tranquilos.

Sobre estas líneas, panorámica de Molinos de Duero.
La ruta continúa por Salduero, conocido por su tradición gastronómica, y llega hasta Covaleda, un enclave de montaña que en verano ofrece algo poco habitual: frescor constante y silencio. Lugares donde, como explicó Madera, «te puedes dar un bañito, pasear con las chancletas» y disfrutar sin prisas.

La iglesia parroquial de Salduero se asoma al Duero en un entorno verde y abierto, con los pinares de la Sierra de Urbión cerrando el horizonte.
El dato clave que desmonta cualquier duda es el de la temperatura. Durante su intervención detalló que se alcanzan «32, 33» grados al mediodía, pero con noches que descienden hasta «17, 18». Esa diferencia permite algo tan sencillo como dormir bien, una rareza en muchos destinos estivales.

Localidad de Covaleda, rodeada de extensos pinares.
Soria y el valor del turismo sencillo y asequible
Más allá del clima, el experto puso el foco en otro aspecto fundamental: el precio. Frente a la inflación de la costa, defendió un modelo de viaje más razonable. Habló de alojamientos familiares, como hostales, donde el trato es cercano y el coste se mantiene accesible. En su propia experiencia, mencionó estancias por poco más de 40 euros en entornos privilegiados.
También reivindicó la gastronomía local y el concepto de proximidad real, lejos de etiquetas. «No hay precio que pague eso», afirmó al referirse a productos como el tomate recién recogido, el queso artesanal o los platos tradicionales que forman parte del menú diario en estos pueblos.
Soria y la lógica del verano que recupera el sentido común
El mensaje final de Madera va más allá de una simple recomendación turística. Es casi una filosofía. Apostar por la sombra, por la calma y por el tiempo bien aprovechado. «A la sombra siempre hace menos calor que al sol», recordó, en una frase que resume la esencia de su propuesta.