Heraldo-Diario de Soria

El postre casi centenario de Soria que ahora se reinventa con sabores que nadie esperaba: del tiramisú al Kinder

La Costrada soriana, uno de los dulces más emblemáticos de la gastronomía castellana, vive una inesperada transformación con versiones de tiramisú, Kinder, lemon pie o frutos rojos

La costrada soriana clásica mantiene su esencia: hojaldre crujiente, crema, nata y el toque final de almendra.

La costrada soriana clásica mantiene su esencia: hojaldre crujiente, crema, nata y el toque final de almendra.Getty Images

Patricia de la Torre
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La historia de algunos postres parece inmóvil, como si el paso del tiempo no pudiera alterar una receta convertida en símbolo. Pero no siempre ocurre así. La costrada soriana, uno de los dulces más reconocibles de Soria, lleva años demostrando que tradición y creatividad no tienen por qué enfrentarse. Lo que nació como un milhojas de hojaldre con nata y crema ha comenzado a probar caminos que hace apenas una década habrían parecido impensables: sabores inspirados en el tiramisú, chocolate Kinder, lemon pie o combinaciones con frutos rojos y pistacho. Y, sin embargo, el alma del postre sigue intacta.

Aunque su origen probablemente sea anterior, la primera constancia documental de la costrada soriana aparece en 1928. Así lo recordó Carlos Rodríguez, presidente de la Asociación Soriana de Confitería, Pastelería, Bollería y Repostería, durante una entrevista en COPE: «Desde 1928 en los periódicos sorianos ya hacían mención a que había de postre en una boda costrada soriana».

Una de las costradas consumidas en estos días.

Una de las costradas consumidas en estos días.MARIO TEJEDOR

La receta tradicional sigue siendo reconocible y respetada. Se trata de un postre elaborado a partir de capas superpuestas de hojaldre rellenas de nata y crema, coronadas normalmente con azúcar glas. Un dulce contundente, elegante y profundamente ligado a celebraciones familiares y sobremesas especiales.

Rodríguez explicaba en COPE que «es un postre hecho a base de milhojas de hojaldre en capas superpuestas» y defendía que precisamente esa estructura clásica es la que permite experimentar sin perder identidad.

La costrada soriana se atreve ahora con sabores que nadie esperaba

Lo que está cambiando no es la base, sino la imaginación pastelera. Las pastelerías sorianas han empezado a reinterpretar este clásico con ingredientes contemporáneos y referencias a otros postres populares.

Hoy es posible encontrar costradas de tiramisú, una de las versiones que más curiosidad despierta, junto a reinterpretaciones con chocolate Kinder, naranja, turrón o pistacho. También destacan fórmulas más frescas como la de lemon pie o propuestas que mezclan crema de mascarpone, frutos rojos y pistacho.

Según explicaba Rodríguez, «entre unas pastelerías y otras podemos tener doce, quince variedades distintas». La intención no es sustituir la receta original, sino ampliar el universo del postre y acercarlo a nuevos públicos.

La lógica es sencilla: quien ama la costrada tradicional puede seguir disfrutándola, mientras quienes buscan sabores distintos encuentran una puerta de entrada inesperada a un clásico soriano.

La 'torricostrada', la versión más sorprendente de la costrada soriana

Entre todas las reinterpretaciones hay una que destaca especialmente por lo improbable de su mezcla: la 'torricostrada'.

El nombre ya da pistas. Se trata de una costrada que incorpora torrija junto a los sabores tradicionales de nata y crema. La idea nació hace unos años en Dulces Duero y terminó convirtiéndose en un fijo para determinados periodos del año debido a su éxito.

Rodríguez reconocía en COPE que «la hemos dejado fija» porque tuvo una gran aceptación entre los clientes. También explicaba que «le incorporamos esa torrija en mezcla con los sabores clásicos que son la nata y la crema».

El resultado es un híbrido tan castizo como goloso: la suavidad cremosa de la costrada unida a la textura especiada y melosa de la torrija. Un experimento que, contra todo pronóstico, funciona.

Hay recetas que sobreviven porque permanecen idénticas. Y hay otras que consiguen seguir vivas porque saben transformarse sin traicionarse. La costrada soriana parece haber elegido el segundo camino.

El hojaldre continúa siendo el hilo conductor, la nata y la crema siguen funcionando como referencia emocional y el postre mantiene su lugar privilegiado dentro de la identidad gastronómica de Soria. Pero ahora convive con guiños al universo repostero contemporáneo.

Nadie quiere renunciar a un clásico, pero casi todos sienten curiosidad por probar una versión nueva. Como resumía Rodríguez al hablar de esta evolución pastelera: «Lo bueno es que pueden probar un poco todas».

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