El pueblo de Soria con apenas 26 habitantes que guarda una de las iglesias-fortaleza más singulares de España
Hinojosa del Campo, en Soria, conserva una iglesia-fortaleza medieval única con dos torres (una árabe y otra cristiana) en un pueblo de apenas 26 habitantes

La iglesia-fortaleza de Hinojosa del Campo, uno de los ejemplos más singulares del patrimonio medieval soriano, combina una torre árabe del siglo X con otra cristiana de carácter defensivo.
Hinojosa del Campo conserva uno de los secretos patrimoniales más sorprendentes de Soria. Este pequeño municipio del Campo de Gómara, situado a unos 40 kilómetros de la capital y con apenas una veintena de vecinos, según los últimos registros poblacionales, custodia una iglesia-fortaleza medieval excepcional levantada sobre una antigua torre defensiva de origen musulmán del siglo X. Su silueta, marcada por dos torres de origen distinto (una árabe y otra cristiana) convierte a esta localidad del valle del Rituerto en una rareza arquitectónica dentro del patrimonio español.
El paisaje de la sierra del Madero acompaña a una localidad de esencia rural donde la historia permanece visible en cada piedra. Casas blasonadas, referencias a antiguos linajes y una iglesia convertida en símbolo defensivo explican por qué este rincón soriano despierta cada vez más interés entre quienes buscan escapadas culturales alejadas de los circuitos masivos.
Hinojosa del Campo y la iglesia-fortaleza medieval de Soria que sorprende a los viajeros
La gran protagonista del pueblo emerge en forma de iglesia-fortaleza. La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, antiguamente dedicada a San Andrés, constituye uno de los conjuntos medievales más singulares de Castilla y León. Declarada Bien de Interés Cultural e integrada en la Ruta de los Torreones, combina arquitectura religiosa y función defensiva en un mismo edificio.

Iglesia en Hinojosa del Campo.-HDS
Lo que convierte este enclave en un caso excepcional es la convivencia de dos torres de origen completamente distinto. La primera, de tradición musulmana, pertenece al siglo X y formó parte del sistema defensivo del valle del Rituerto. Construida en mampostería y tapial, todavía conserva señales visibles de su técnica original, incluidas las marcas de los travesaños utilizados para levantar los muros. Una de sus ventanas primitivas sigue visible en el muro sur, justo bajo el espacio habilitado siglos después para las campanas.
La transformación llegó con el avance cristiano durante el siglo XII. Parte de aquella estructura defensiva fue adaptándose a nuevas necesidades y terminó integrándose en el templo. La segunda torre, mucho más elevada y visible desde cualquier punto del pueblo, responde a origen cristiano y se levantó mediante el recrecimiento del antiguo ábside románico.
Su peculiar planta semicircular, similar a una "D", aporta un carácter monumental muy reconocible. Desde la distancia, la silueta de esta torre domina el horizonte y explica por qué muchos viajeros consideran a Hinojosa del Campo uno de los pueblos más sorprendentes del patrimonio medieval soriano.
Hinojosa del Campo y la historia medieval que marcó el pueblo
La historia de Hinojosa del Campo aparece documentada desde el siglo XIII, cuando ya figuraba como Finoiosa del Campo. La villa mantuvo una estrecha relación con el linaje de los Finojosa, una familia de enorme relevancia en la Castilla medieval.
Aquí nació San Martín de Finojosa, abad cisterciense y una figura decisiva para el impulso de Santa María de Huerta, considerado uno de los monasterios más importantes del románico y protogótico castellano. Su influencia religiosa y política marcó parte del desarrollo histórico de esta zona soriana.
El legado nobiliario permanece visible en varias viviendas del municipio. Algunos inmuebles conservan escudos de armas pertenecientes a los Salcedo y los Zapata, familias que ejercieron señorío en la zona y dejaron huella en la arquitectura local.
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Hinojosa del Campo y los tesoros románicos que guarda su iglesia
El interior de la iglesia fortalece aún más el valor patrimonial del conjunto. En el antiguo ábside románico sobreviven columnas con capiteles decorados, uno de temática vegetal y otro con figuras humanas representadas en distintas escenas, elementos especialmente valiosos para comprender la iconografía medieval de la zona.
La pila bautismal románica constituye otra de las piezas más llamativas del templo. Su forma troncocónica presenta decoración con arcos de medio punto sostenidos por columnas pareadas, además de aves y serpientes esculpidas en las enjutas, símbolos habituales del imaginario medieval.
Algunos restos de pinturas murales y elementos arquitectónicos originales completan un recorrido patrimonial de enorme valor histórico.