La iglesia de Soria donde las abejas ayudaban a sostener el templo
En pleno Cañón del Río Lobos, una ermita rodeada de misterio templario conserva cerca de sus senderos un rincón casi olvidado que durante años ayudó a sostener la vida religiosa del lugar

Las abejas llegaron a formar parte de la economía de algunos templos rurales sorianos, donde la miel y la cera ayudaban a sostener gastos de la iglesia.
En el corazón del Cañón del Río Lobos, entre paredes de roca, buitres leonados y una de las ermitas más fotografiadas de Soria, hay un detalle que pasa desapercibido para la mayoría de visitantes. La ermita de San Bartolomé suele asociarse al misterio templario, a sus símbolos y a un paisaje que parece detenido en el tiempo, pero durante décadas escondió también una función mucho más práctica, ligada a la supervivencia cotidiana de los templos rurales. Muy cerca del templo, en una pared rocosa del cañón, todavía pueden verse antiguas colmenas tradicionales conocidas como el Colmenar de los Frailes (como ocurrió dentro de los muros en otros templos de la provincia) para producir miel y cera con las que ayudar a pagar los gastos de la iglesia.
Ermita de San Bartolomé en Soria: el colmenar de frailes que ayudaba a sostener la vida del templo
Puede parecer extraño hoy, pero durante décadas algunos templos rurales sorianos encontraron una forma muy práctica de ayudarse a sobrevivir: aprovechar pequeñas colmenas asociadas a la propia iglesia. La producción de cera tenía un valor esencial para el culto religioso y la miel podía aportar un ingreso extra con el que aliviar parte de los gastos parroquiales.
Con el paso de las décadas, este tipo de soluciones acabaron desapareciendo del paisaje rural soriano. La pérdida de población en muchos pueblos, los cambios en la vida parroquial y la llegada de nuevas formas de iluminación hicieron que aquellas colmenas asociadas a los templos fueran quedando en desuso hasta convertirse, en muchos casos, en un elemento casi olvidado del patrimonio local.
En el mundo rural del siglo XIX, cada recurso contaba. La cera era un bien especialmente valioso para la vida litúrgica, porque las velas formaban parte del día a día de los templos. La miel, por su parte, podía convertirse en una ayuda económica para parroquias que dependían de cuotas, donaciones y de la colaboración de los vecinos.
En muchos pueblos sorianos, las iglesias eran algo más que espacios de culto. También funcionaban como pequeños centros de organización de la vida cotidiana y buscaban fórmulas para sostenerse en tiempos de recursos limitados. En ese contexto, aprovechar la producción de miel y cera vinculada a las abejas se convirtió en una ayuda silenciosa para mantener la actividad del templo.
En el caso de Ucero, la tradición cobra todavía más fuerza porque San Bartolomé no es una ermita cualquiera. Su emplazamiento en el Cañón del Río Lobos la convierte en un lugar cargado de magnetismo, pero el dato de las colmenas devuelve la mirada a algo mucho más humano: la necesidad de sostener un templo en un territorio rural donde la imaginación práctica era casi una forma de supervivencia.
Soria
Las cuevas de Soria que esconden grabados de hace miles de años y siguen alimentando leyendas
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Ermita de San Bartolomé en Soria: el misterio templario quedó, pero las abejas explican otra historia
El creador Javi Ponce, en su vídeo sobre la ermita de San Bartolomé, destaca el carácter enigmático del lugar y se detiene en elementos como los rosetones laterales, que describe con «forma de pentagrama» y «pentagrama invertido». Esa lectura ha contribuido a que la ermita sea presentada muchas veces como un enclave misterioso, templario e incluso 'satánico' en el imaginario popular.
Sin embargo, la historia de los hornos de abejas abre una lectura distinta y quizá más interesante. Frente al misterio simbólico, aparece la realidad cotidiana de las comunidades rurales sorianas. Los templos no eran únicamente escenarios de culto, sino piezas centrales de la vida social y económica de los pueblos.
Ermita de San Bartolomé en Soria: una visita al Cañón del Río Lobos con otra mirada
Visitar San Bartolomé hoy es mucho más que acercarse a una ermita románica rodeada de un paisaje espectacular. Es mirar el Cañón del Río Lobos sabiendo que, además de templarios, símbolos y leyendas, también hubo una economía humilde latiendo en la piedra.
El recorrido permite completar la experiencia con las cuevas cercanas y el Mirador de la Galiana, desde donde se entiende la escala monumental del cañón.