Heraldo-Diario de Soria

La Zona de Bajas Emisiones de Soria es "ineficaz", según los ecologistas

Asden señala que incumple el derecho a la participación ciudadana y alegará en contra

Vehículos en la ciudad de Soria.

Vehículos en la ciudad de Soria.HDS

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La Ordenanza de Zona de Bajas Emisiones, ZBE, que pretende aprobar el Ayuntamiento de Soria es "irrelevante para la mejora de la calidad del aire y del bienestar de las personas", señala la asociación ecologista Asden, quien califica la medida de "ineficaz".

Sostiene la Asociación Soriana de Defensa y Estudio de la Naturaleza, que el Ayuntamiento "está incumpliendo" los criterios básicos de información y participación pública, y puede dar lugar a la anulación de la Ordenanza de ZBE.

Los ecologistas apuntan que una vez leída la ordenanza de regulación de la ZBE que inicialmente ha sido aprobada por el Pleno del Ayuntamiento de Soria, va a presentar alegaciones.

Éstas se centrarán en la posibilidad de que sea anulada en un probable recurso judicial "ya que su proceso de aprobación incumple la legislación sobre participación e información pública al ocultar el Proyecto Técnico de las Zonas de Bajas Emisiones que viene citado en el texto, y otros documentos que deberían formar parte del expediente de aprobación". Hay que resaltar, insiste Asden, que, "una vez más", no se ha convocado al Consejo Municipal de Medioambiente.

Además, esta regulación no se contemplaba en el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de 2019.

Que la ciudad de Soria decida adoptar medidas para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera de forma voluntaria debería ser motivo de celebración para la ciudadanía en tanto que ello supondrá una mejora de la salud de su población, afirman los ecologistas en un comunicado. Ahora bien, para conseguir tales objetivos la ordenanza debería haber contemplado alternativas a la ZBE, como son la adopción de diferentes medidas, tales como diseño táctico urbano, planificación urbanística pensando en la proximidad y reducción de desplazamientos en la vida diaria de los habitantes, regulación del tráfico y del aparcamiento, transporte público, concienciación ciudadana, etc. "Estas medidas ya venían en el PMUS y se deberían evaluar sus resultados, y en su caso actualizarlo", manifiesta.

El diseño de la Ordenanza responde a un criterio de "mínimos" para asegurar la recepción de los Fondos Next Generation de la Unión Europea, "careciendo de un compromiso político real para transformar la movilidad", considera Asden, que afirma que un ejemplo de esto es la inclusión artificial del parque de la Dehesa que no genera reducción de emisiones y supone un tercio del área de la ZBE.

Indica que la regulación de ZBE incluye excesivas excepciones, lo cual conlleva que el tráfico diario apenas varía respecto a la situación previa, y por lo tanto la reducción de emisiones y del tráfico rodado van a ser mínimas, y no van a tener efecto beneficioso sobre la salud y bienestar de los vecinos de esa zona y de toda la ciudad.

"La regulación de la ZBE adopta el sistema de distintivos de la DGT que beneficia a las rentas altas que pueden adquirir vehículos nuevos de gran cilindrada que cumplen con los criterios; pero que pueden tener alta huella ecológica y mayores emisiones de partículas generadas por los neumáticos y frenos. En lugar de priorizar el transporte público o peatonal y motivar la reducción del uso de coche que en la ciudad de Soria en muchas ocasiones es prescindible", apunta Asden, algo que costará algún tiempo porque gran parte de la sociedad soriana todavía considera que el automóvil y el derecho a usarlo sin limitaciones es una prioridad vital, sin tener en cuenta sus efectos negativos para la salud y el bienestar, añaden los ecologistas.

Según su criterio, la ordenanza carece de objetivos cuantitativos, medibles y vinculantes en el tiempo, "por ejemplo, reducir las partículas PM2.5 en un 30% en dos años o disminuir el paso de vehículos privados en un 40%". Al no fijar metas ambientales claras en su articulado, el Ayuntamiento evita tener que rendir cuentas si la medida fracasa, convirtiendo la ordenanza en un reglamento punitivo y de control en lugar de una herramienta de política ambiental. "Tal forma de actuar va en contra de la generación de una conciencia ambiental", recalca.

Según Asden, "la ausencia de un debate y proceso de participación público eficaz ha generado una oposición política basada en la desinformación, en la polémica suscitada en otras ciudades y en el rechazo a la existencia de la contaminación en Soria".

Recuerda que una de las cuestiones que más oposición genera es la instalación de cámaras de vigilancia, cuya ubicación no viene en la ordenanza ni ha sido sometida a consultas. "Su colocación en calles como Nicolas Rabal y con otros objetivos, como son los de seguridad ciudadana y vial, debería ser ajena a esta ordenanza y al debate de respirar un aire de mejor calidad", concluye.

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