El enorme castillo de Soria que estuvo en la Lista Roja y ahora es ejemplo de patrimonio recuperado
Salió de la Lista Roja de Hispania Nostra en 2023 tras desaparecer la amenaza de una macrogranja y destaca entre los casos de patrimonio recuperado de Castilla y León

Fortaleza califal de Gormaz. MARIA ELENA GARCIA ROMERA
Sobre un cerro que domina el valle del Duero se levanta uno de los monumentos más imponentes de la provincia de Soria. La Fortaleza Califal de Gormaz cuenta con unos 1.200 metros de perímetro, 446 metros de longitud y murallas que alcanzan los diez metros de altura en algunos puntos. Su tamaño la convierte en la fortaleza musulmana más larga de Europa, según Hispania Nostra, y su historia reciente también guarda un episodio singular: su entorno llegó a formar parte de la Lista Roja del patrimonio español y desde 2023 figura entre los bienes que consiguieron superar aquella situación de riesgo.
Castilla y León suma 88 bienes recuperados dentro de su Lista Verde, la cifra más elevada entre las comunidades autónomas, y el entorno de esta fortaleza soriana aparece entre los ejemplos destacados.

Vista aérea de la fortaleza califal de Gormaz, el mayor castillo de la Edad Media en Europa.
La Fortaleza Califal de Gormaz entró en la Lista Roja por una amenaza situada a sus pies
La historia comenzó en noviembre de 2021. Hispania Nostra incorporó el entorno de la Fortaleza Califal de Gormaz a su Lista Roja ante el proyecto de instalar una gran explotación porcina a los pies del monumento. La organización consideraba que aquella ubicación podía provocar un fuerte impacto paisajístico sobre un conjunto histórico visible desde numerosos kilómetros de distancia.
La situación cambió en mayo de 2023. La Junta de Castilla y León desestimó el emplazamiento previsto para la macrogranja y la nueva ubicación quedó fijada a 4,4 kilómetros del castillo. Hispania Nostra consideró superado el riesgo que había motivado su inclusión y retiró el entorno de la Lista Roja el 12 de mayo de aquel año. Desde entonces figura como ejemplo de patrimonio recuperado.

La fortaleza califal de Gormaz ofrece espectaculares panorámicas sobre el valle del Duero y los campos que durante siglos formaron parte de una frontera estratégica medieval.
La Fortaleza Califal de Gormaz alcanza los 1.200 metros de perímetro
Las dimensiones explican buena parte del impacto que produce Gormaz cuando aparece sobre el paisaje soriano. Su recinto amurallado alcanza unos 1.200 metros de perímetro, 446 metros de longitud y alrededor de 60 metros de anchura. Algunos lienzos de muralla llegan a los diez metros de altura.
El conjunto está dividido en dos grandes espacios: el alcázar y el recinto amurallado. En el primero se encuentran la Torre de Almanzor, la sala de armas, la Torre del Homenaje, una poterna califal y restos de un aljibe. La gran explanada del recinto acogía tropas, caballerizas y almacenes, junto a otras estructuras necesarias para la vida dentro de una fortificación de semejantes dimensiones.
Su ubicación también explica su importancia histórica. Desde el promontorio rocoso se domina una amplia extensión del valle del Duero, un territorio estratégico durante los siglos en los que esta zona funcionó como frontera entre los dominios musulmanes y cristianos.

Fortaleza califal de Gormaz - MARIO TEJEDOR
El origen de Gormaz se remonta a época musulmana. Hispania Nostra sitúa las primeras construcciones militares del cerro en el siglo IX, con una fortificación inicial de menores dimensiones que el recinto conservado. Durante el siglo X adquirió un papel esencial en el control de la frontera del Duero.
Su historia está vinculada a figuras como Galib, Almanzor y Rodrigo Díaz de Vivar. El Cid llegó a ejercer como alcaide de Gormaz en 1087, según la información histórica recopilada por Hispania Nostra. La fortaleza aparece incluso en el Cantar de mio Cid bajo la expresión «castiello tan fuort», una descripción que resume el carácter defensivo de una construcción capaz de albergar importantes contingentes militares.
Las transformaciones continuaron durante los siglos posteriores. En el XIV se acometieron nuevas reparaciones y reconstrucciones vinculadas a los conflictos del reinado de Pedro I, dejando diferentes etapas constructivas superpuestas sobre el conjunto medieval.
El caso de Gormaz demuestra que la protección del patrimonio también alcanza al paisaje que rodea un monumento.