Heraldo-Diario de Soria

El cántaro de plata donde los representantes de Soria depositaban sus votos hace casi cuatro siglos

El Museo Arqueológico Nacional dedica su pieza del mes de noviembre a un objeto que permite conocer cómo se tomaban decisiones en una poderosa institución ganadera

Cántaro de votaciones del Concejo de la Mesta, fechado en 1631, junto a las tres bolas de plata que se conservan

Cántaro de votaciones del Concejo de la Mesta, fechado en 1631, junto a las tres bolas de plata que se conservanMuseo Arqueológico Nacional

Patricia de la Torre
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Los representantes del partido de Soria escribían sus votos en pequeñas cédulas, las encerraban en bolas de plata y las introducían en un cántaro del mismo metal. Después, una mano inocente extraía una de ellas. El Museo Arqueológico Nacional conserva ese recipiente, fechado en 1631, y lo ha elegido como pieza del mes de noviembre de 2026. El objeto remite a la Mesta y a su forma de decidir mediante sorteo.

En el procedimiento participaban también los partidos de Segovia, Cuenca y León. El cántaro lleva el escudo de la institución y se conservan tres de las bolas empleadas. Es una pieza vinculada a un poder que tuvo una especial importancia en la historia ganadera de Soria y cuya huella se reconoce en la cultura de Tierras Altas, en la memoria de los pastores y en los caminos del ganado.

La plata de una institución que defendía a los ganaderos

El sistema se conoce como insaculación. El recipiente reunía las bolas y permitía realizar la extracción con la que se resolvía el sorteo. Para ver el cántaro hay que desplazarse a Madrid: pertenece a la colección del Museo Arqueológico Nacional, donde está identificado con el número de inventario 2002/57/1 y se encuentra en la sala 29, vitrina 5.

El Honrado Concejo de la Mesta nació en 1273, durante el reinado de Alfonso X. El registro de autoridades de los Archivos Estatales explica que actuó como garante de privilegios concedidos por los monarcas. Entre los derechos que protegía estaban la conservación de las cañadas, la libertad de paso y la defensa de los pastizales frente a su roturación. Esos intereses afectaban directamente al territorio por el que se desplazaban los rebaños.

La circulación estacional exigía conectar lugares alejados. Los ganados aprovechaban pastos diferentes según el momento del año y necesitaban vías por las que transitar. La protección de esos itinerarios y de las condiciones de paso formaba parte de la actividad de la corporación. El cántaro permite acercarse a su funcionamiento interno, mientras que la documentación de archivo explica las competencias que ejercía fuera de sus asambleas.

La Mesta desapareció en 1836. Algunas de sus funciones pasaron a la Asociación General de Ganaderos del Reino, con un alcance ya reducido respecto al de la antigua institución. La fecha marca el final de la corporación histórica, aunque los desplazamientos del ganado y la utilización de las vías pecuarias continuaron. La historia de la trashumancia se prolonga mucho más allá de aquella reorganización.

La relación con Soria va más allá del cántaro

En Tierras Altas, el movimiento de rebaños hacia pastos más cálidos dejó una cultura propia. La cría de la oveja merina conectó los pueblos serranos con territorios del sur peninsular. El recorrido de ida y vuelta dependía de las estaciones y condicionaba la vida de las familias vinculadas al ganado. La lana, los animales y los pastos explican buena parte de la presencia de la Mesta en la historia de la comarca.

Esa continuidad ha llegado hasta generaciones recientes. En mayo de 2026, la convocatoria de Somos Trashumantes anunció el homenaje a los hermanos Pérez de Navabellida, después de más de cincuenta años de actividad. La programación de junio adquirió carácter de despedida ante su jubilación. Las fotografías de la jornada pastoril celebrada en Navabellida documentaron el reconocimiento a quienes habían mantenido el recorrido durante décadas.

El Ministerio de Cultura distingue dos espacios complementarios en la trashumancia: los agostaderos y los invernaderos. Son los territorios donde los animales permanecen según la estación. Entre ambos se desarrolla el desplazamiento. La actividad transmite conocimientos sobre el pastoreo y el aprovechamiento de los recursos, pero también expresiones orales, artesanía y formas de organizar el uso de los pastos.

Un patrimonio compartido que se puede seguir en el paisaje

La trashumancia fue incorporada en 2023 a la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en una candidatura de diez países que incluyó a España. La decisión de la Unesco reconoce sus significados sociales y culturales, sus vínculos entre comunidades y la transmisión de conocimientos. El reconocimiento se refiere a una práctica viva y a quienes la mantienen, con una dimensión que supera la conservación de objetos históricos.

En Soria, el proyecto turístico La Huella de la Trashumancia ha planteado actuaciones para acercar ese legado al visitante. Entre las iniciativas licitadas en 2023 figuraban el acondicionamiento y la señalización del Gran Sendero de Tierras Altas y recursos de interpretación mediante tecnología.

La pieza del mes ofrece una visita comentada los domingos de noviembre, salvo el día 1. El punto de encuentro es a las 11.30 horas; las entradas gratuitas se recogen en taquilla desde una hora antes y el aforo es de 24 personas. Las próximas fechas son el 8, 15, 22 y 29 de noviembre. Es la ocasión para conocer el recipiente y el procedimiento al que servían sus bolas de plata.

tracking