Heraldo-Diario de Soria

El 'refugio' demográfico en Soria: los municipios que logran sumar habitantes en el último año

El INE refleja un leve respiro en la provincia gracias al empuje de villas comarcales que actúan como polo de atracción de habitantes

Ágreda es uno de los municipios sorianos que visto más incrementada su población en los últimos años

Ágreda es uno de los municipios sorianos que visto más incrementada su población en los últimos añosTurismo Castilla y León

Antonio Bret
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La recuperación no es homogénea, pero confirma que varios municipios sorianos mantienen capacidad para atraer y retener vecinos en un territorio marcado por el reto de la despoblación. Ágreda, Almazán, El Burgo de Osma-Ciudad de Osma, Golmayo, San Esteban de Gormaz y San Leonardo de Yagüe forman el grupo más destacado entre los municipios sorianos que han conseguido ganar habitantes en el último ejercicio disponible. La provincia sigue inmersa en una dinámica de despoblación estructural, pero estos núcleos están logrando sostener e incluso mejorar su peso demográfico gracias a su papel comarcal, residencial y de servicios.

La fotografía que deja el último dato oficial del Instituto Nacional de Estadística es clara: en Soria no crecen por igual todos los municipios, pero sí hay varios pueblos y villas que resisten mejor que el resto. 

La provincia cerró 2025 con 90.234 habitantes, según la revisión del padrón municipal publicada por el INE, una cifra ligeramente superior a la del año anterior y que confirma una recuperación todavía muy contenida.

Los municipios que mejor resisten

Entre los pueblos y ciudades medias que han ganado población aparecen Ágreda con 3.133 habitantes, Almazán con 5.544, El Burgo de Osma-Ciudad de Osma con 5.283, Duruelo de la Sierra con 1.035, Golmayo con 3.085, Medinaceli con 686, San Esteban de Gormaz con 2.962, San Leonardo de Yagüe con 1.954 y San Pedro Manrique con 626. 

Son nombres que, más que grandes subidas, reflejan una capacidad distinta: perder menos, estabilizarse o atraer nuevos vecinos en un entorno muy castigado por el envejecimiento y la dispersión territorial.

El caso de Golmayo resulta especialmente relevante por su cercanía a la capital y por su condición de municipio residencial del alfoz soriano. Su crecimiento confirma un patrón que se repite en muchas provincias interiores: los núcleos próximos a la ciudad principal, con suelo disponible y buena conexión viaria, tienden a captar parte de la demanda que no encuentra vivienda en la capital.

También destacan El Burgo de Osma-Ciudad de Osma, Almazán y San Esteban de Gormaz, tres cabeceras comarcales con servicios sanitarios, educativos, comerciales y administrativos que les permiten funcionar como centros de referencia. Su tamaño les ayuda a mantener tejido económico y a retener población frente a los municipios más pequeños, donde la pérdida de vecinos suele ser más rápida y difícil de frenar.

Soria capital y el contexto provincial

La capital también empuja la estadística. Soria superó por primera vez los 41.000 habitantes en 2025, con 41.018 vecinos en el padrón municipal, y siguió creciendo después hasta situarse en 41.025 en otra revisión oficial publicada a final de año. Aunque no sea un salto masivo, sí es un dato simbólico en una ciudad que llevaba años buscando consolidar su techo demográfico.

El crecimiento provincial, sin embargo, sigue siendo muy limitado. En el cierre de 2024, la provincia se situó en 90.183 residentes y el INE elevó después la cifra oficial de 2025 a 90.234 habitantes, lo que evidencia una mejora mínima pero sostenida. La clave de ese avance no está en un reparto homogéneo, sino en la capacidad de unos pocos municipios para contrarrestar el vaciado del resto del territorio.

A la vez, otros municipios importantes han perdido vecinos, lo que confirma que la recuperación no es generalizada. En ese contexto, las localidades que ganan población adquieren todavía más valor porque sostienen el equilibrio demográfico de la provincia y mantienen vivas redes de comercio, vivienda y servicios esenciales.

La lectura final es bastante nítida: en Soria, los pueblos que más crecen son los que mejor combinan servicios, ubicación y capacidad de acogida. Ese trío explica por qué algunos municipios siguen sumando habitantes mientras la mayor parte de la provincia continúa luchando contra la sangría poblacional.

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