El pueblo de Soria que guarda una colección de antiguos libros escolares de interés internacional
Los manuales que acompañaron a generaciones de alumnos permiten investigar mucho más que lo que se enseñaba en clase

Agustín Escolano, director del Ceince.
Un libro de clase puede contar bastante más que la lección que lleva impresa. Sus dibujos, sus ejercicios y hasta los ejemplos escogidos para enseñar a leer conservan pistas sobre la sociedad que lo puso en manos de los niños. En Berlanga de Duero, esos materiales tienen un lugar propio: el Centro Internacional de la Cultura Escolar, conocido como CEINCE, que reúne una de las colecciones de manuales escolares más amplias de España.
La biblioteca contiene alrededor de 60.000 volúmenes. La cifra da una idea de la dimensión de un fondo especializado que convierte los libros de enseñanza en documentos para investigar. Aquellos ejemplares que dejaban de utilizarse cuando cambiaba el curso o llegaba una nueva edición pueden servir, años después, para reconstruir cómo aprendieron distintas generaciones.
El CEINCE también organiza encuentros para investigadores de la historia de la educación. Del 1 al 4 de julio de 2025, Berlanga fue la sede elegida para un simposio iberoamericano sobre historia de la escuela y patrimonio educativo. La Sociedad Brasileña de Historia de la Educación difundió la convocatoria entre sus miembros, una muestra de cómo la actividad de este centro soriano llega a especialistas de otros países.
Los libros antiguos conviven también con nuevas iniciativas. En agosto de 2026, el CEINCE firmó un acuerdo con la Fundación Renacere para impulsar la vida cultural del sur de Soria y del vecino norte de Guadalajara. Su patio acogió para la ocasión un encuentro de poesía, imágenes y música inspirado en 'La diosa blanca', de Robert Graves. Participó William Graves, hijo del escritor, ante más de un centenar de asistentes de 18 localidades de la comarca. Una escena que muestra cómo este centro dedicado a la memoria de la escuela sigue siendo un lugar de encuentro.
Lo que cuentan los libros de clase
El manual escolar permite seguir el rastro de lo que una época consideraba necesario enseñar. Importan los conocimientos, pero también las imágenes que acompañaban al texto, la manera de ordenar una explicación o los modelos de comportamiento que aparecían en una lectura. El CEINCE dedica una de sus áreas de trabajo a estudiar estos libros, una disciplina que recibe el nombre de manualística.
El propio centro explicó en uno de sus boletines cómo la investigación educativa había empezado a mirar estos materiales como fuentes para estudiar los contenidos de enseñanza, el imaginario colectivo y las formas de comunicación pedagógica. Un libro usado en el aula deja de ser, bajo esa mirada, un objeto destinado únicamente al recuerdo: permite examinar qué se transmitía a los alumnos y cómo se hacía.
Por eso, el trabajo con la colección continúa después de colocar los volúmenes en las estanterías. El servicio de documentación atiende consultas, facilita el catálogo y mantiene relaciones de colaboración con el proyecto MANES, dedicado a los manuales escolares, y con el programa europeo Multiopac. También organiza encuentros nacionales e internacionales sobre este campo de estudio.
La conexión con la UNED permite acercar el fondo a investigadores que trabajan lejos de Soria. En octubre de 2024, el CEINCE señalaba que su catalogación podía consultarse a través del Portal de Educación de la Junta de Castilla y León, del catálogo MANES-UNED y de su propia página. La utilidad de la colección se extiende, por tanto, más allá de quienes llegan hasta Berlanga.
Una casa del siglo XVI para guardar la escuela
El centro está instalado en la calle Real, en una casa señorial del siglo XVI atribuida a la familia Bravo de Laguna. El inmueble histórico comparte el conjunto con otras construcciones que albergan la biblioteca y los espacios de documentación. La iniciativa está promovida por la Asociación Schola Nostra, vinculada a profesores e investigadores universitarios, y tiene al frente a Agustín Escolano Benito.
Dentro del CEINCE, la historia de la enseñanza también se puede seguir a través de sus objetos. La documentación del museo pedagógico muestra un ábaco del siglo XIX, esferas de distintas épocas, juegos de Froebel, materiales para practicar la escritura y aparatos audiovisuales antiguos. Junto a ellos aparecen recursos mucho más recientes, como un lector de libros electrónicos de primera generación.
El contraste permite apreciar cuánto ha cambiado el aula. Los libros forman parte de esa transformación, pero también los instrumentos con los que se explicaba una materia, se proyectaban imágenes o se aprendía a escribir. La exposición permanente «Mi querida escuela» reúne distintas facetas de ese patrimonio educativo y reserva una sección específica al mundo de los manuales.
En una visita de profesionales vinculados a la Biblioteca Nacional de España, el centro destacó el interés que despertaron tanto sus fondos bibliográficos como las cuatro salas dedicadas a la historia visual de la escuela española de los dos últimos siglos. Berlanga conserva así una memoria que resulta cercana para quien reconoce los materiales de su infancia y ofrece, al mismo tiempo, herramientas de trabajo a los especialistas. Los antiguos libros de clase todavía tienen cosas que enseñar, aunque sus alumnos sean ahora quienes investigan el pasado.
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