El fotógrafo que retrató al público de la Movida madrileña pone el foco en las fiestas de Soria
Miguel Trillo siguió de San Juan a San Saturio a quienes llenaron las calles y los festivales de la ciudad en 2026

Detalle de los tatuajes en la pantorrilla de una persona
En las salas de conciertos del Madrid de los ochenta, Miguel Trillo fotografiaba a los jóvenes que iban a escuchar a sus grupos favoritos. En 2026 llevó esa mirada a Soria. De San Juan a San Saturio, el fotógrafo se fijó en la gente que salía a celebrar las fiestas y en detalles como la ropa, los gestos y la forma de posar juntos.
El Centro Nacional de Fotografía le encargó el proyecto «Soria Plural. Verano del 26. De San Juan a San Saturio». El recorrido comenzó con las fiestas de junio y se prolongó hasta las celebraciones de octubre. Entre ambas fechas, Trillo siguió festivales y encuentros que le permitieron retratar a públicos distintos en una misma ciudad.
De las salas de conciertos a las fiestas de Soria
La presentación tuvo lugar el 24 de octubre de 2026 en la sala 3 de los Cines Mercado de Soria. El acto, previsto en un principio en el Palacio de la Audiencia, formó parte de la Primera Semana de la Imagen, impulsada por el Ministerio de Cultura y el Centro Nacional de Fotografía. La sesión se anunció con entrada gratuita hasta completar aforo y música en directo del compositor e intérprete soriano Javier Campos.
Una fiesta puede fotografiarse de muchas maneras. Es posible mostrar el escenario, el desfile o la plaza llena. También se puede buscar a quienes esperan, conversan, bailan o se preparan para participar. En ese segundo enfoque aparecen detalles que ayudan a reconocer una época: prendas, gestos, peinados y maneras de relacionarse.
San Juan y San Saturio dan al proyecto dos referencias que permiten situar las imágenes en el calendario local. Entre ellas caben tanto las celebraciones multitudinarias como las citas en las que es más fácil reconocer caras y seguir lo que ocurre alrededor de los actos programados.
En el Madrid de la Movida, Trillo fotografió a punks, mods y heavies en salas de conciertos y discotecas. A partir de 1980 reunió parte de aquel trabajo en el fanzine «Rockocó». Fotocopiaba y grapaba las páginas y las repartía en tiendas de discos y salas de conciertos, los mismos lugares en los que se movía la gente que retrataba.
El Museo Reina Sofía conserva su archivo y reúne 34 obras suyas en la colección. Entre ellas figuran retratos en la sala Rock-Ola y trabajos vinculados a «Rockocó». Las imágenes muestran cómo se vestían y se relacionaban quienes iban a escuchar música en el Madrid de entonces. El encargo de Soria traslada esa atención al público a las celebraciones de 2026.
El valor de fotografiar lo cotidiano
La fotografía documental tiene una cualidad particular: registra escenas que en el momento parecen normales y que años después se convierten en testimonios de una forma de vivir. Los grupos de amigos, las reuniones en la calle y las expresiones de entusiasmo pueden acabar explicando tanto como una imagen de un monumento.
En una ciudad como Soria, donde las fiestas forman parte de la memoria colectiva, ese archivo visual puede resultar especialmente cercano. Quien reconozca una plaza o una celebración quizá se detenga también en una cara, en un gesto o en una escena que habría pasado por alto mientras ocurría.
Las fotografías ofrecían la posibilidad de volver sobre una temporada todavía reciente y reconocer situaciones que, en mitad de una fiesta, podían pasar desapercibidas.