Campaña micológica en Castilla y León: "incertidumbre" y producciones "discretas" en el comienzo
La falta de precipitaciones en este periodo limita la activación de nuevas fructificaciones, lo que se traduce en un inicio de campaña irregular y con producciones bajas

Ejemplar de níscalo en un monte de Soria.
La campaña micológica de primavera en Castilla y León comienza con producciones “discretas” y una evolución todavía muy dependiente de la meteorología de las próximas semanas. Los técnicos del Micocyl, programa gestionado por el Centro de Servicios y Promoción Forestal y de su Industria de Castilla y León, remarcaron que la llegada de la Semana Santa coincide con un escenario “poco favorable” para una aparición generalizada de setas silvestres, en un momento en el que el monte empieza a activarse, pero aún sin responder de forma significativa.
Desde el Micocyl se avanzó que a partir del Domingo de Ramos, y según la previsión de la Aemet, se espera un tiempo más estable, con ausencia de lluvias significativas y un ascenso progresivo de las temperaturas que se mantendrá durante buena parte de la semana, y agregó que la falta de precipitaciones en este periodo limita la activación de nuevas fructificaciones, lo que se traduce en un inicio de campaña irregular y con producciones bajas.
“Las condiciones son propias de una fase temprana de la primavera y permiten disfrutar del monte en un momento especialmente atractivo, con los bosques en plena transición estacional. Desde el programa Micocyl animamos a las personas recolectoras y visitantes a acercarse a nuestra red de acotados y parques micológicos en estos días, cuando el monte empieza a despertar y se convierte en un lugar especialmente agradable para pasear, observar la naturaleza y disfrutar del inicio de la primavera”, argumentó.
Los datos de la red de parcelas de seguimiento confirman esta situación, con producciones contenidas y una elevada variabilidad entre territorios, lo que refleja un arranque de campaña todavía incipiente, pero con margen de evolución en función de las condiciones meteorológicas.
Soria y Ávila
Los muestreos realizados desde finales de febrero muestran que la producción de marzuelos (Hygrophorus marzuolus) en los pinares de la provincia ha sido muy baja, con valores generalmente inferiores a 0,5 kg/ha.
Los muestreos realizados desde finales de febrero muestran que la producción de marzuelos (hygrophorus marzuolus) en los pinares de la provincia ha sido muy baja, con valores generalmente inferiores a 0,5 kilos por hectárea.
Las primeras fructificaciones se registraron en la última semana de febrero, de forma puntual y sin continuidad espacial. En ninguna de las semanas de seguimiento se observó, según los técnicos, una aparición generalizada en los itinerarios de muestreo, lo que confirma un inicio de campaña débil, recoge Ical.
Este comportamiento se produce a pesar de que las condiciones actuales de humedad del suelo son adecuadas para la especie, lo que apunta como posible causa a la escasez de precipitaciones durante el otoño de 2025, un periodo clave en la formación de primordios. “Se trata, no obstante, de una hipótesis de trabajo aún no concluyente. Cabe recordar que durante la campaña de otoño de 2025 la producción en las parcelas fue nula tanto para níscalos (lactarius deliciosus) como para migueles o boletus (goletus edulis), lo que refuerza la idea de un ciclo productivo condicionado desde fases anteriores”, explicó.
Hasta el momento, no se han registrado fructificaciones de perrechico (calocybe gambosa) ni de colmenillas (morchella spp.).
En Ávila, las condiciones meteorológicas registradas en esta provincia durante los últimos meses se han caracterizado por precipitaciones abundantes, lo que ha favorecido una notable recarga de humedad en el suelo. Sin embargo, la previsión apunta a una progresiva estabilización, con temperaturas suaves durante el día, posibles heladas ligeras en cotas altas y ausencia de lluvias significativas.
En el acotado de Gredos, la humedad acumulada sustenta condiciones favorables para la fructificación en la franja altitudinal de 900 a 1.200 metros, especialmente en orientaciones sur y sureste. En este contexto, destaca la posible aparición de marzuelos, asociado a pinares de montaña de pino silvestre, particularmente en zonas con presencia reciente de nieve y suelos aún frescos.
En zonas de ribera, claros de bosque y suelos removidos de media montaña pueden aparecer colmenillas (morchella spp.), cuya fructificación se ve favorecida por el contraste térmico entre el suelo húmedo y las temperaturas diurnas crecientes. También es probable que se pueda recolectar la seta de cardo (pleurotus eryngii) en zonas herbosas y la senderilla (marasmius oreades) en praderas si las temperaturas nocturnas se mantienen por encima de 2–3 ºC.
Por encima de los 1.400–1.500 metros, las heladas residuales y el riesgo de nevadas tardías limitan de forma determinante la fructificación, con la excepción del marzuelo. En zonas de menor altitud, con condiciones térmicas más favorables, podrían aparecer colmenillas y seta de cardo, especialmente si se mantienen temperaturas diurnas entre 12 y 16 ºC. La estimación global es de producción baja a moderada.
Salamanca
La provincia de Salamanca, conocida por su riqueza natural y diversidad de ecosistemas, ofrece también oportunidades micológicas durante la primavera, aunque esta estación suele ser menos productiva que el otoño. La previsión micológica primaveral en esta zona depende en gran medida de las precipitaciones acumuladas a finales del invierno -muy abundantes este año- y de la presencia de temperaturas suaves que favorezcan la fructificación de distintas especies.
Tras inviernos húmedos y primaveras templadas, es habitual la aparición de hongos muy apreciados como el rebozuelo pálido (cantharellus pallens), que suele encontrarse en bosques de planifolios y coníferas, generalmente asociada a encinas, alcornoques o rebollos (quercus pyrenaica).
Otras especies presentes en primavera son la seta de cardo, muy valorada gastronómicamente y propia de praderas y pastizales, especialmente en áreas de dehesa características del paisaje salmantino, así como las senderilla o las criadillas de tierra,
En zonas más húmedas o de montaña, como la Sierra de Francia y la Sierra de Béjar, las condiciones pueden favorecer una mayor diversidad micológica, con presencia de distintas especies de boletus, principalmente en bosques de planifolios, aunque también en coníferas. No obstante, la irregularidad climática de los últimos años introduce una elevada variabilidad en la previsión: las primaveras secas reducen notablemente la aparición de setas, mientras que episodios de lluvia seguidos de periodos templados pueden dar lugar a brotes puntuales de cierta productividad.
“Aunque la primavera en Salamanca no alcanza la intensidad micológica del otoño, sigue siendo una estación de interés, especialmente cuando las condiciones meteorológicas resultan favorables. La observación del clima y el conocimiento de los hábitats siguen siendo factores clave para una recolección adecuada y sostenible".
Burgos
La elevada cantidad de precipitaciones asociadas a las borrascas que han afectado a la provincia en los últimos meses ha dejado los suelos forestales saturados de agua. No obstante, el incremento de temperaturas de las últimas semanas ha propiciado un rango térmico favorable para el inicio de la fructificación.
Los primeros ejemplares de marzuelo pueden encontrarse en pinares silvestres de la provincia, aunque resultan difíciles de localizar debido a su color grisáceo y a que a menudo crecen semienterrados. Se trata de una especie de excelente comestibilidad, cada vez más valorada, cuya búsqueda supone con frecuencia un reto.
Para la aparición de los primeros ejemplares de perretxico o lansarón habrá que esperar algunos días más, según los técnicos. La previsión para los próximos días, con un amplio margen de incertidumbre, apunta a posibles precipitaciones generalizadas, con una cota de nieve que oscilará entre los 1.000 y 1.500 metros. En cuanto al resto de especies, menos tempranas que el marzuelo, será necesario seguir esperando, ya que su aparición dependerá en gran medida de las condiciones de humedad y temperatura de las próximas semanas, siendo deseable un ligero aumento térmico que favorezca nuevas fructificaciones.
Zamora
A pesar de las intensas lluvias registradas durante el invierno en esta provincia, por el momento no se están observando producciones relevantes de setas de interés culinario, y todo apunta a que su aparición se retrasará. Aunque los suelos presentan un buen nivel de humedad, la falta de estabilidad térmica y de temperaturas suficientemente elevadas de forma continuada está limitando el desarrollo de fructificaciones más significativas. No obstante, los muestreos realizados por los técnicos de Micocyl y la Diputación de Zamora en el parque micológico Montes del Noroeste Zamorano continúan evidenciando una elevada diversidad fúngica en este territorio.
Este escenario pone de manifiesto que, pese a la escasa producción actual de especies con interés socioeconómico, el monte mantiene una elevada calidad ecológica y un notable potencial micológico. La evolución de las condiciones meteorológicas en las próximas semanas será determinante para que esta diversidad se traduzca en una mayor producción de especies comestibles como boletus, huevo de rey (amanita caesarea) o chantarela (cantharellus cibarius).
Valladolid y Segovia
Las condiciones actuales reflejan suelos bien hidratados, especialmente en terrenos arenosos, donde la infiltración ha sido más efectiva tras las últimas precipitaciones. Sin embargo, todavía no se alcanzan de forma sostenida los umbrales térmicos necesarios para activar una fructificación significativa, por lo que la respuesta del monte sigue siendo limitada y muy puntual.
Desde el Micocyl se subrayó que será necesario que las temperaturas aumenten y, sobre todo, que se mantengan estables durante varios días consecutivos para que se inicie una dinámica más clara de aparición de setas. En ese escenario, podrán comenzar a observarse especies primaverales como la seta de cardo, ligada a pastizales y zonas abiertas, y algunas especies de ribera, entre ellas la seta de chopo, asociada a tocones de chopos envejecidos en ambientes húmedos.
También podrían empezar a aparecer colmenillas, especialmente en zonas removidas o con cierta perturbación del suelo, así como los pucheruelos, tradicionalmente recolectados en esta provincia y ligados a suelos arenosos y claros del pinar. Por el momento, no obstante, estas apariciones serán previsiblemente escasas y dispersas, por lo que será necesario esperar algunos días más, y una evolución favorable de las condiciones térmicas, para observar una respuesta más generalizada y consistente en el monte, según adelantó.
En la provincia de Segovia, la situación micológica presenta un comportamiento diferenciado según las zonas. En las áreas de Tierra de Pinares, dominadas por pino albar y pino negral, las condiciones son similares a las observadas en la provincia de Valladolid: aunque los suelos arenosos mantienen un buen nivel de humedad tras las precipitaciones de los últimos meses, la falta de estabilidad térmica está limitando por ahora la aparición de setas de interés.
En cambio, en los pinares de la sierra, caracterizados por la presencia de pino silvestre se han comenzado a detectar de forma puntual algunos ejemplares de marzuelo. No obstante, estas apariciones son todavía muy localizadas y escasas. La evolución de la campaña primaveral en la provincia dependerá en gran medida de la consolidación de temperaturas más suaves en las próximas semanas, que permitan activar de forma más generalizada la fructificación en ambos tipos de hábitat.