En Soria, algunos pueblos no esperan a Nochevieja: campanadas anticipadas con sabor a tradición
Ventosa de San Pedro, Suellacabras, Torralba del Moral o Velilla de los Ajos celebran su particular Nochevieja semanas o incluso meses antes que el resto del país, en una tradición que une raíces, comunidad y supervivencia rural

Brindis colectivo con bengalas durante una celebración anticipada de Nochevieja, símbolo del espíritu festivo que une a los pueblos sorianos.
Cuando en el resto de España el 31 de diciembre aún asoma en el horizonte, varios pueblos de Soria ya han vivido su brindis, su cotillón y sus doce uvas. Son pequeñas localidades que han decidido poner el calendario a su favor, adelantando la celebración de Nochevieja para disfrutarla cuando el pueblo está lleno, vivo, y con ganas de reunirse. Una costumbre que se ha convertido en símbolo de identidad.
Donde las campanadas suenan antes: una tradición que tiene sentido
La despoblación ha hecho que muchos pueblos sorianos no tengan casi vecinos en pleno invierno. La mayoría de los hijos, nietos y descendientes de estas localidades solo regresan en verano o durante el puente de diciembre. Y así surgió la idea: si la gente está, ¿por qué no celebrar juntos el fin de año? ¿Por qué no mover la Nochevieja a cuando el pueblo realmente late?
En localidades como Ventosa de San Pedro, Orillares, Velilla de los Ajos, Velilla de San Esteban, Torralba del Moral o Suellacabras, la Nochevieja ya no depende del 31 de diciembre. Se adapta a la realidad rural. Y lejos de ser una excentricidad, se ha convertido en una fiesta que fortalece el tejido humano de cada uno de estos lugares.
Suellacabras: chuletón, cotillón y un pueblo lleno como nunca
En Suellacabras, el pasado fin de semana celebraron por tercera vez su Nochevieja anticipada, consolidando una tradición que gana fuerza. Aprovechando el puente de la Constitución, el pueblo se transformó en escenario festivo con una comida popular en lugar de la clásica cena. Más de 150 personas se reunieron en una jornada que combinó sabor, música y reencuentros. Una cifra muy superior a los 40 vecinos habituales que viven allí durante el año.
Torralba del Moral: Nochevieja en pleno agosto
En Torralba del Moral, pedanía de Medinaceli, la cita llegó aún antes: el pasado 23 de agosto celebraron su particular Nochevieja veraniega. Doce uvas bajo las estrellas, fuegos artificiales, música y una plaza convertida en epicentro de la vida social. Coincidiendo con las fiestas patronales, esta tradición gana cada año más fuerza, permitiendo que los oriundos que vuelven por vacaciones compartan una noche especial cargada de simbolismo.
Ventosa de San Pedro y Orillares: los pioneros
La historia comenzó en Ventosa de San Pedro, uno de los primeros pueblos en apostar por una Nochevieja fuera de calendario. Como cada año, durante el puente de diciembre, las campanadas sonaron, se repartieron las uvas, se compartió mesa y se brindó como si fuera fin de año. Más de cien personas asistieron a la celebración, en un pueblo que no llega a la veintena de habitantes fijos.
Lo mismo ocurre en Orillares, donde las jornadas de matanza se completan con una cena navideña y una "Nochevieja extraoficial" que une generaciones. Una velada sencilla, auténtica y profundamente comunitaria, que permite reencontrarse sin esperar al frío de diciembre.
Velilla de San Esteban: matanza, uvas y espíritu rural
En Velilla de San Esteban, en la Ribera del Duero soriana, también se ha celebrado en años anteriores una Nochevieja anticipada durante el puente de diciembre. Vecinos, descendientes y visitantes se han reunido en otras ediciones para compartir mesa, brindar con cava y comerse las doce uvas en un ambiente festivo que mezcla tradición, reencuentro y resistencia rural.
Velilla de los Ajos: verano con sabor a Nochevieja
En Velilla de los Ajos, la Nochevieja se celebra durante las fiestas de agosto, con campanadas lanzadas desde la iglesia, música en la plaza y doce uvas bajo el calor estival. Una manera de vivir la tradición adaptada al calendario vital de un pueblo que, como tantos, solo recupera su pulso cuando los emigrados regresan en vacaciones.
Una respuesta rural que va más allá del folclore
Estos pueblos no están simplemente "jugando con el calendario". Están creando espacios para volver a reunirse cuando realmente es posible. Y en el fondo, están reivindicando que la tradición no es solo repetir lo que dicta el reloj, sino adaptarla para que siga teniendo sentido.
La Nochevieja anticipada es una estrategia emocional. Una forma de decir que la vida del pueblo no está determinada por el abandono ni por el frío, sino por la voluntad de sus gentes de seguir celebrando.