Heraldo-Diario de Soria

El secreto de Karlos Arguiñano para unas setas salteadas melosas sin complicaciones

La receta más fácil y sabrosa de Karlos Arguiñano con setas de cultivo, ajo y perejil, perfecta como guarnición o plato principal

Setas melosas al estilo Arguiñano: cocinadas a fuego suave con ajo, cebolla y un toque de perejil fresco.

Setas melosas al estilo Arguiñano: cocinadas a fuego suave con ajo, cebolla y un toque de perejil fresco.Getty Images

Patricia de la Torre
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En apenas un minuto y medio de vídeo, Karlos Arguiñano demuestra por qué sigue siendo uno de los referentes culinarios más queridos de la televisión transformando una receta básica en una lección magistral. Esta vez, las protagonistas son unas humildes setas de cultivo que, con un toque de ajo, perejil y aceite, se convierten en un acompañamiento meloso y lleno de matices.

Karlos Arguiñano y su receta de setas salteadas: técnica, cariño y fuego suave

Arguiñano comienza con una frase clave: «Una seta suave, de sabor tenue y que siempre viene limpia.» Esa es la base. No se trata de una seta exótica ni difícil de conseguir, hablamos de champiñones o setas de cultivo comunes que se encuentran fácilmente en cualquier supermercado. También pueden utilizarse variedades de temporada muy frecuentes en Soria como la seta de cardo, el níscalo, el boletus, la negrilla o el rebozuelo, todas ellas reconocidas por su sabor suave y su carne melosa. El corte también importa, en tres partes y no más, para conservar su forma y permitir una cocción uniforme.

En una sartén caliente, vierte cuatro cucharadas generosas de aceite de oliva virgen extra y añade las setas troceadas. Aquí llega el primer mandamiento de esta receta: fuego suave. No se busca que se frían ni se doren agresivamente, sino que se cocinen lentamente hasta volverse melosas, como lo describe el chef con su habitual calidez.

Una pizca de sal y, tras unos minutos, entra en escena el ajo picado. Arguiñano lo golpea con un "puñetazo", lo que no solo rompe la estructura del diente y facilita el picado, sino que también libera al máximo sus aceites esenciales. El perejil fresco remata la jugada con un toque herbal imprescindible.

Setas melosas para elevar cualquier plato del día a día

El resultado es un fondo sabroso y jugoso que puede acompañar desde carnes blancas como pollo o pavo, hasta pescados suaves, arroces o incluso ser protagonista en una tosta o una ensalada templada. La clave está en el respeto al producto, la cocción lenta y ese pequeño golpe de ajo y perejil final que redondea todo.

Esta receta no es solo una preparación rápida, es casi un manifiesto de cómo lo simple puede ser sublime cuando se cocina con atención. Como dice el propio Arguiñano: «Un acompañamiento impecable.»

Cocinar bien no es complicado, pero sí requiere cariño. Es en los pequeños gestos donde reside la diferencia entre lo comestible y lo delicioso.

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