Heraldo-Diario de Soria

Cristina Oria (42), chef, versiona un clásico plato de cuchara soriano y no ha tenido ganas de cocinar otra cosa desde entonces

Usando trufa, bechamel y yema cruda, la chef lleva la clásica sopa de cebolla a otro nivel en una receta que ahora describe como su favorita

Cristina Oria en el proceso de elaboración de su receta favorita: cebollas asadas rellenas de sopa trufada, yema cruda y bechamel cremosa, una versión del clásico plato soriano que ha conquistado su paladar.

Cristina Oria en el proceso de elaboración de su receta favorita: cebollas asadas rellenas de sopa trufada, yema cruda y bechamel cremosa, una versión del clásico plato soriano que ha conquistado su paladar.@cristinaoriachef

Patricia de la Torre
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La gastronomía tradicional española sigue inspirando recetas modernas y profundamente personales. En esta ocasión, la chef Cristina Oria ha querido rendir homenaje a un clásico de cuchara soriano (la sopa de cebolla) con una versión tan exquisita como transformadora. «Se ha convertido en mi receta favorita», confiesa la chef en uno de sus vídeos recientes, donde comparte el proceso de este plato que mezcla humildad e intensidad.

«Vi una vez esta receta en un vídeo y tuve la necesidad de hacerla», explica Oria, quien no duda en decir que esta elaboración ha marcado un punto de inflexión en su cocina: «Ha habido un antes y un después al probar esta versión.» Partiendo de una base tradicional y aplicando su característico enfoque refinado, Cristina logra un plato que impacta no solo por su sabor, sino por su técnica sencilla y poderosa.

La sopa de trufa de Cristina Oria: un plato soriano elevado al máximo

El proceso arranca con cebollas asadas al horno, que posteriormente se doran lentamente en una sartén con mantequilla y aceite. Es en este paso donde Cristina sugiere un primer toque diferencial: «Si queréis le podéis añadir un poco de sal de trufa, pero si no tenéis no pasa nada.» El objetivo es caramelizar sin prisas, para extraer la dulzura natural del vegetal.

Mientras tanto, prepara una bechamel clásica, cocinando partes iguales de mantequilla y harina, hasta que desaparezca todo sabor a crudo. Luego, añade leche y un buen puñado de queso rallado. Esta salsa cremosa no solo aporta untuosidad, sino que ayuda a redondear el perfil gustativo de la sopa.

Cuando las cebollas están bien doradas, se incorpora caldo suave, dejando que reduzca sin llegar a concentrarse en exceso. Este equilibrio es clave para no robar protagonismo al resto de ingredientes. El montaje final consiste en rellenar las cebollas con esta sopa, añadiendo una yema cruda encima, un poco de trufa rallada (o sus sustitutos) y la bechamel, todo coronado con más queso antes de gratinar.

«¡No os puedo explicar lo rica que está!», dice Cristina en su vídeo.

Cómo adaptar la receta en casa (sin trufa fresca)

Uno de los grandes aciertos de esta receta es que, aunque lujosa en concepto, permite versiones accesibles. Cristina lo aclara directamente: «Podéis sustituir la trufa por aceite de trufa o salsa trufada.» Esta flexibilidad hace que sea apta para cualquier cocina, incluso sin ingredientes premium.

Además, la textura de la yema cruda al mezclarse con el caldo caliente, el toque umami del queso y la intensidad trufada componen una sopa que se queda en la memoria.

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