No necesitas saber esquiar: la ruta con raquetas en Soria que se ha convertido en la escapada más sorprendente del invierno
Raquetas de nieve en Santa Inés: el plan de invierno en Soria que combina naturaleza, deporte y gastronomía local

Un grupo de excursionistas avanza con raquetas de nieve durante una ruta guiada en el punto de nieve de Santa Inés, uno de los planes de invierno más populares de Soria
Las estaciones de esquí ya no tienen el monopolio de las escapadas invernales. Cada invierno gana fuerza una experiencia mucho más sencilla, accesible y sorprendente: caminar con raquetas de nieve por paisajes que en verano serían imposibles de recorrer. En el punto de nieve de Santa Inés, entre Soria y La Rioja, esta actividad se ha convertido en uno de los planes más buscados por quienes quieren descubrir la montaña de una forma diferente. No hace falta saber esquiar ni tener experiencia previa. Solo ganas de caminar, respirar aire puro y dejarse llevar por el silencio blanco del invierno.
Las rutas organizadas por Soria Aventura permiten descubrir este rincón del Sistema Ibérico practicando este deporte que mezcla senderismo, naturaleza y una dosis inesperada de adrenalina. El resultado es una escapada perfecta para grupos de amigos, parejas o viajeros curiosos que buscan algo más que una simple excursión.
Raquetas de nieve en Santa Inés: el deporte de invierno que cualquiera puede probar
Las raquetas permiten avanzar con facilidad incluso sobre superficies nevadas profundas. Esa sencillez ha hecho que cada año aumente el número de personas que se animan a probarlo. La sensación es similar a hacer senderismo, pero con un paisaje completamente transformado por la nieve.
En Santa Inés, el recorrido comienza en el propio punto de nieve y se adentra poco a poco en un impresionante pinar. El camino avanza con suavidad, casi sin esfuerzo, hasta alcanzar uno de los miradores más espectaculares de la zona.
Las rutas organizadas en el punto de nieve de Santa Inés no se limitan a un solo itinerario. En total existen cinco recorridos diferentes con raquetas de nieve, que permiten explorar distintos paisajes de la sierra: desde ascensiones panorámicas como Pico Buey, conocido como el balcón de Santa Inés, hasta rutas más exigentes como Castillo de Vinuesa o la travesía hacia Laguna Verde, un pequeño lago escondido en medio de los pinares. También destaca la ruta hacia Hoyos del Iregua, que atraviesa el límite entre Soria y La Rioja y ofrece vistas espectaculares del Parque Natural de Cebollera y del circo glaciar donde nace el río Iregua. Desde allí se abre un paisaje que resume la esencia del invierno soriano.
«Las rutas con raquetas de nieve te permitirán subir y bajar de los miradores más altos y atravesar impresionantes bosques de hayas y pinares», explican desde la organización de estas actividades.
Entre las rutas disponibles está la que conduce hasta el mirador de Peñas Albas. El recorrido, de unos ocho kilómetros, dura aproximadamente entre cuatro y cuatro horas y media y alcanza altitudes que rozan los 1.900 metros.
El itinerario atraviesa uno de los pinares más espectaculares de la provincia antes de llegar al Alto de las Tres Cruces, un punto privilegiado para contemplar la sierra. A partir de ahí el camino continúa hasta el mirador de Peñas Albas, desde donde se observa todo el valle del río Revinuesa.
El paisaje es el verdadero protagonista. Hayas cubiertas de nieve, claros abiertos en el bosque y panorámicas que solo pueden verse en invierno.
Raquetas de nieve en Santa Inés: una escapada que termina en la mesa
Hay otro motivo por el que este plan está creciendo tanto: la gastronomía. Después de cuatro horas caminando entre nieve y bosques, el cuerpo pide calor… y Soria sabe perfectamente cómo ofrecerlo.
Muchos visitantes aprovechan la excursión para completar la jornada con un almuerzo en los pueblos cercanos, donde la cocina soriana se convierte en el final perfecto de la experiencia. Platos de cuchara, torreznos crujientes o carnes a la brasa forman parte del ritual que convierte esta escapada en un plan redondo.
La actividad tiene un precio aproximado de entre 30 y 37 euros por persona según la ruta y está pensada para mayores de 14 años. El equipamiento necesario es sencillo: botas de montaña, guantes, gafas de sol y algo de comida energética como chocolate o frutos secos.