El pequeño pueblo de Soria que aún conserva las chimeneas de sus abuelos
En este rincón de la provincia de Soria sobreviven unas construcciones tradicionales que reflejan cómo era la vida en las antiguas casas pinariegas

Casa tradicional en el municipio de Espeja de San Marcelino
Hay pueblos que guardan su historia en iglesias, castillos o museos. Y hay otros donde el pasado sigue formando parte del día a día, visible desde cualquier calle. Es el caso de Espeja de San Marcelino, un pequeño municipio de la provincia de Soria que conserva uno de los elementos más singulares de la arquitectura tradicional soriana: sus antiguas chimeneas de campana.
Estas construcciones, que sorprenden por su tamaño y su peculiar forma, son uno de los grandes símbolos de las antiguas casas pinariegas de la zona. Frente a las chimeneas convencionales que hoy dominan la mayoría de viviendas, las de Espeja recuerdan una época en la que la cocina era el centro de la vida familiar y el fuego reunía a vecinos y familiares alrededor de él.
Un viaje al pasado a través de sus chimeneas tradicionales
Las chimeneas de campana reciben su nombre por su característica forma: una amplia estructura que se eleva desde la cocina hasta el tejado, creando una especie de gran campana invertida cuya función era recoger el humo del hogar y expulsarlo al exterior.
Durante siglos fueron una pieza fundamental en las casas rurales de esta zona de Soria. No solo tenían una función práctica, sino que también definían la distribución de las viviendas tradicionales. Bajo ellas se encontraba el hogar, un espacio donde se cocinaba, se calentaba la casa y se desarrollaba buena parte de la vida cotidiana.
Con el paso del tiempo, muchas de estas construcciones desaparecieron al modernizarse las viviendas y sustituirse los antiguos sistemas de calefacción. Sin embargo, en Espeja de San Marcelino todavía es posible encontrar ejemplos que mantienen vivo este legado arquitectónico.
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Un pueblo pequeño con un patrimonio que sorprende al visitante
Más allá de sus chimeneas, Espeja de San Marcelino ofrece al viajero la posibilidad de descubrir un paisaje marcado por la naturaleza y la arquitectura rural. Situado en la comarca de Pinares, el municipio se encuentra rodeado de bosques y parajes que reflejan la esencia de la Soria más tranquila y menos conocida.
Pasear por sus calles permite observar cómo las viviendas tradicionales conservan elementos propios de otra época, con fachadas de piedra y estructuras adaptadas al clima de la zona. Es precisamente esa combinación entre paisaje, historia y tranquilidad lo que convierte a este tipo de pueblos en destinos cada vez más buscados por quienes huyen del turismo masificado.
Una joya escondida de la arquitectura popular soriana
Las chimeneas de campana de Espeja de San Marcelino son mucho más que un elemento decorativo. Son el testimonio de una forma de vida que desapareció con la llegada de la modernidad, pero que todavía puede reconocerse en algunos rincones de la provincia.
Para quienes buscan destinos con personalidad, alejados de las rutas más habituales, este pueblo soriano ofrece una imagen difícil de encontrar hoy: tejados que todavía cuentan historias y casas que conservan la memoria de generaciones pasadas.
Un pequeño rincón donde mirar hacia arriba basta para descubrir que, a veces, el patrimonio más valioso se encuentra justo encima de nuestras cabezas.
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