Heraldo-Diario de Soria
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¡Manda huevos! —como dijo Federico Trillo—, que quienes no creen en España sean los que más manden en España. No les basta con llevar lustros aireando el casposo y falso eslogan de 'España nos roba' o 'Catalonia is not Spain'. Tampoco con llevar décadas dando el coñazo para independizarse, pero en el intento, eso sí, seguir chupando del bote de un Estado al que, por sus delirios separatistas, llaman opresor. Tampoco les tembló la mano ni la conciencia cuando en Perpiñán le dijeron a la ETA que siguiera matando donde acostumbraba a hacerlo, pero no en territorio catalán. Un tal Carod Rovira, me quiere sonar. Y a tamaño albañal político y que destila un soporífero hedor, solo pudo seguirle, como colofón a toda una hoja de ruta kafkiana, el intento de golpe de estado dado en Cataluña en octubre de 2017 para intentar subvertir la constitución y nuestro Estado de Derecho. El golpe falló. Y la justicia actuó. Pero después, llegó un tal Pedro Sánchez, y ya saben el resto de la película. Les hago spoiler: Sánchez cambió el discurso sobre aquel infame acto subversivo, y ahora, Esquerra Republicana de Cataluña —coadjutora de aquel lío—, le tiene cogido por los huevillos con un derecho de pernada nunca visto, para decidir, y todo porque gracias a ellos sigue durmiendo en la Moncloa, cómo racionar los dineritos que el gobierno ha de repartir entre las comunidades autónomas. Y como comprenderán, los amiguitos de Sánchez —que a estas alturas anda ya con los pantalones bajados y en una posición poco ortodoxa para un hombre—, barren para su casa en detrimento de otras comunidades como la nuestra. La semana pasada, la procuradora por Soria del Partido Popular, Rocío Lucas, alertaba precisamente de que la propuesta de reparto de fondos a las autonomías, y que se encuentra en ciernes de ser aprobada, lejos de acercarse a un reparto basado en criterios justos, se pretende realizar en aras a contentar a los sustentadores del presidente Sánchez. Y en ese injusto y arbitrario reparto, que desde Castilla y León y resto de comunidades gobernadas por el Partido Popular se rechaza frontalmente, una de las provincias que peor parada saldría, sería Soria y su particular casuística. La también exconsejera de Educación, Rocío Lucas, y que como nadie ha peleado y defendido la importancia de la despoblación con ejemplos tan sustanciales como mantener abiertas escuelas en el medio rural con tan solo 3 alumnos, remarcó que una financiación como la que nos quieren imponer, y que no mira a la dispersión, a la superficie y al envejecimiento de la población, se traducirá en una “miseria para abordar los servicios públicos”. Ante la felonía sanchista, equiparable solo a la de Fernando VII, sólo nos queda saber qué pensará de todo esto el exalcalde soriano Martínez Mínguez, del que me temo que, aun alardeando siempre de llevar a Soria en la boca, vaya camino, como su jefe en Madrid, de empezar a desabrocharse sus pantalones. Insisto: ¡manda huevos!

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